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Rafa Muñoz: “El deporte te puede dar lo mejor y te puede llegar a quitar la vida”

Alejandro Jiménez

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Invitado muy especial el que protagonizó la undécima edición del programa de CORDÓPOLIS en Twitch, 'Tiempo Muerto'. Rafa Muñoz, exnadador olímpico y una de las figuras deportivas más importantes de la historia de Córdoba, repasó su meteórica trayectoria durante la emisión en directo, recapitulando todos y cada uno de los momentos que marcaron la evolución del cordobés, que llegó a tocar el cielo, logrando cinco medallas de bronce, dos de plata y tres de oro entre Campeonatos Mundiales y Europeos a lo largo de toda su trayectoria. Sin embargo, no todo el camino fue perfecto para Rafa Muñoz, que en un momento dado, cuando se encontraba en lo más alto, cayó en una profunda depresión que le llevó a pensar en lo peor. Pese a ello, el deportista del Parque Cruz Conde logró salir adelante, redimiéndose y cerrando así su carrera como nadador en el año 2016.

Durante la entrevista, Rafa Muñoz recuerda cómo, en sus inicios, él comenzó practicando otros deportes como el baloncesto o el atletismo, pero ninguno le llenó tanto como la natación. En 1995, unos cursillos de aprendizaje realizados en el Palacio Municipal de Deportes de Vista Alegre le llevaron a enamorarse de este deporte, y poco después acabaría ingresando en el Club Navial, uno de los más reputados de la ciudad. “He podido cambiar de club pero siempre he sido fiel a mi club y a mis colores”, reconoce, dejando claro que no olvida sus inicios. Y es que, pese a ser “un nadador bastante polivalente”, lo cierto es que Muñoz siempre ha destacado en una modalidad: mariposa. Ello no le lleva a pensar que hay que centrarse tan solo en un aspecto, ya que él ha “tocado todos los estilos” y es consciente de que “cualquier niño, niña o nadador debe tocar todos los estilos y distancias”, ya que “si lo limitas en este sentido, estás limitando también su potencial deportivo”. Así, el cordobés fue creciendo poco a poco hasta que, con 17 años, se colgó su primera medalla de oro en Budapest.

Un ascenso meteórico

Poco después, una beca le llevó hasta Madrid, donde se centraría en su entrenamiento y que, a la postre, supondría un giro de 180 grados en su vida. En Córdoba, él mismo reconoce que “no entrenaba de lunes a viernes”, además de ser “irregular y poco constante”. Sin embargo, cuando sale de la ciudad camino hacia la capital, esto cambia, desarrollando así “esa responsabilidad de entrenar cada día y ser constante”. Gracias también a sus entrenadores -de los que no puede “quedarse solo con uno” ya que “todos son partícipes de mis éxitos”-, Muñoz siguió elevando su techo deportivo, y siguió acumulando medallas hasta que, en 2008, llegó su gran oportunidad: los Juegos Olímpicos de Pekín.

En cambio, no todo fue como esperaba, y tras no lograr superar la criba, no logró clasificarse para las semifinales. “Por un lado fue una decepción, pero también fue una motivación”, confiesa Muñoz, que recuerda cómo se lesionó la clavícula tan solo un mes y medio antes de la fecha, lo que le limitó a la hora de entrenar. Tras ello, pondría rumbo a Marsella para cambiar de aires, y fruto de este entrenamiento lograría uno de sus mejores hitos: batir la plusmarca universal de los 50 metros mariposa, con un registro de 22.43 que duraría 18 años. “Mucha gente se ha tirado al agua intentando quitarte ese registro, y tenerla durante más de una década es una pasada”, reconoce orgulloso en la entrevista.

“Para mí fue un desahogo la retirada”

Sin embargo, cuando se encontraba en la cúspide, una depresión le golpeó inesperadamente, haciéndole caer hasta el abismo. “El deporte te puede dar lo mejor y te puede llegar a quitar la vida”, reconoce, hasta el punto de que, para él, su retirada “fue un desahogo”. Aun así, también sabe que no llegó a tocar su tope deportivo, y a veces se arrepiente de haberse retirado tan prematuramente. También influyó, tal y como afirma, el papel de la Federación, ya que “o no quería darse cuenta, o no quería hacer eco de mi situación”, por lo que siempre tuvo que “demostrar confianza a la federación, y cuando yo he necesitado un poco de esa confianza, no la he tenido”. “Me dejaron fuera de los Juegos Olímpicos de 2012 y de un Mundial siendo el campeón de Europa”, recuerda.

Pese a todo ello, Muñoz no le guarda ningún tipo de rencor al deporte, ya que le ha “transmitido muchos valores, y uno de ellos es que, lo importante, es participar”. Como muestra de ello, en un momento de la entrevista recuerda una medalla que jamás se le olvidará, y que precisamente fue su primera, que se la entregaron “por no nadar”. Fue en La Fuensanta, cuando, en una prueba, el temor a la piscina de 50 metros le inundó y huyó tratando de dejar atrás la piscina. Pese a ello, recibió su medalla haciendo así hincapié en lo importante de los valores del deporte, lo que le hizo darse cuenta de que “lo importante de todo es, al menos, intentarlo”.

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