¿Qué hacemos con Pineda? Parecía un buen fichaje

Pineda, en su último partido en Córdoba ante el Girona | MADERO CUBERO
El delantero chileno, que llegó con el vitola de ser el máximo goleador de la liga en su país, sólo anotó un tanto en 23 partidos incompletos | Le queda un año de contrato

Cuando apareció el verano pasado en la concentración de Campoamor levantó una oleada de expectación. El club lo protegía y espantaba a los periodistas como si fueran moscas cuando se arremolinaban en torno al fichaje estrella. En aquellos días calurosos aún no se sabía cómo iba a poder funcionar Florin en la categoría de plata, ni si Fidel iba a ser capaz de encontrar la motivación necesaria como para sacar lo que lleva dentro, ni siquiera si Xisco iba a lograr redimirse ante el cordobesismo. Jean Paul Pineda, una personalidad en Chile -por motivos futbolísticos y por su matrimonio con Faloon Larraguíbel, una famosa presentadora de televisión-, afrontaba su primera aventura en Europa con la camiseta del Córdoba, un club recién descendido de la Primera División. "Quiero ayudar al ascenso", dijo en aquellos días. Luego, por razones de contratos y derechos, no volvió a aparecer ante los periodistas hasta casi el final del campeonato. Para entonces, su imagen era ya distinta. Su aportación en el curso 15-16 hace que su continuidad -dispone de un año más firmado en el club- sea, a día de hoy, un asunto en discusión.

"Me gusta que me llamen Paul", dijo a su llegada. El sector del periodismo más amante de los juegos de palabras comenzó a asociar los términos "Paul" y "gol", soñando con retransmisiones gloriosas a voz en grito. No hubo lugar. Pineda solo anotó una vez en toda la temporada. Fue en el Anxo Carro de Lugo. Un golazo. El Córdoba ganó 1-2 y el futbolista pudo dedicar el gol a su bebé recién nacido. Fue el momento cumbre para un jugador que quedó eclipsado por el tremendo poder de una tripleta extraordinaria: Florin, Xisco y Fidel. 21, 11 y 10 dianas, respectivamente. Un total de 42 de las 61 del equipo entre Liga y play off. Ahí no tuvo nada que hacer. Incluso le ganó la partida el joven Raúl de Tomás, cedido por el Real Madrid, que hizo media docena. El punta de ascendencia dominicana volverá a Valdebebas o a donde quiera que le envíe su club. Su etapa blanquiverde -estaba cedido- se terminó. ¿Y la de Pineda? Con un año más de contrato, su permanencia está supeditada a la planificación del próximo campeonato. Ya salieron De Tomás, Xisco y, presumiblemente, Florin. El Córdoba necesitará delanteros de nivel. ¿Le darán una nueva oportunidad?

Pineda, que abandonó su presencia en las redes sociales después de un lamentable incidente durante las vacaciones de Navidad en su país -fue detenido conduciendo su coche en estado de embriaguez-, recuperó sus intervenciones públicas en Instagram con un mensaje revelador. En él daba las gracias al Córdoba por la oportunidad que le ofreció, a sus compañeros en el equipo y a la ciudad en general. Sonó a despedida, algo que no sería una sorpresa. El chileno, que llegó después de marcar 11 goles en el Unión La Calera de su país -antes había pasado por Palestino, Cobreloa, Española, Colo Colo o Rangers-, intervino en un total de 20 partidos de Liga, dos de play off y uno de Copa del Rey. Ninguno de ellos lo disputó por completo. Ahora está de vacaciones, relajándose tras la temporada pero con ese pellizco interior que produce el saber que el destino profesional de uno lo están moviendo otros a miles de kilómetros.

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