No es Nono: el seguro del Córdoba Futsal

Nono, portero del Córdoba CF Futsal | MADERO CUBERO

El gran poder del Córdoba CF Futsal está en su capacidad para actuar como bloque: no hay estrellas en torno a las cuales orbiten el resto de jugadores. La fuerza reside en la suma de talentos, elevada a la enésima potencia por una capacidad de esfuerzo que ha llegado incluso a emocionar a su rival derrotado, un poderoso -y costeadísimo- Real Betis Futsal que dentro del dolor de una eliminación inesperada -era el máximo favorito- mostró su respeto por un conjunto cordobesista que dice ser -y así lo demuestra- “una familia”. Pero esa eliminatoria inolvidable ante los béticos dejó la estela de algunos héroes. Y uno estuvo en la portería. Más de un bético aún estará teniendo pesadillas con la omnipresente figura de Nono, que detuvo lanzamientos de todo tipo y salió victorioso en el duelo contra el meta del Betis, que no era un cualquiera: Cidao, internacional con la selección brasileña y apodado “el paralotodo”. Hasta que llegó Nono, que como el resto de sus compañeros está tocando el techo en su carrera en el fútbol sala.

Formado en las categorías inferiores del Luque y el Vital Cabra, Nono llegó al Córdoba CF Futsal el pasado verano para suplir la marcha de Agus. Procedía del Apaga y Vámonos de Doña Mencía, de Tercera División. Antes se había curtido en la Segunda B tanto con el Sinapsis Luque como con el Ategua de Castro del Río. En su expediente deportivo hay una experiencia en el extranjero: en la 2015-16 militó en el Shusi à la vie Morlanwelz de la Primera División de Bélgica. Fichó por un Córdoba CF Futsal que había protagonizado un excelente estreno en Segunda, cubriendo el objetivo de la salvación y peleando hasta la última jornada liguera por entrar en el play off. Se lo quitó de las manos el UMA Antequera, que terminó dando el salto de categoría.

“Este deporte le debía una a mis compañeros” explicaba a este periódico en las vísperas de la eliminatoria ante el Betis, una cita que jamás hubiera imaginado “disputar con la camiseta del Córdoba”. Después de los tres partidos, el conjunto blanquiverde sigue adelante con un billete en la final, un éxito formidable en el que ha tenido mucho que ver la actuación del guardameta en todo el transcurso de la apasionante serie frente a los heliopolitanos.

Antonio Castro López (Luque, 1993) resultó determinante en los dos partidos disputados en el Pabellón de San Pablo. Tras el 1-2 en la primera parada del play off, en Vista Alegre, todos los focos le apuntaban. En Córdoba estuvo monumental Cidao, que salvó a su equipo cuando los locales más apretaban. La réplica se le dio, con creces, Nono sobre el parqué del pabellón sevillano. El luqueño asumió el protagonismo en el primer partido para contribuir a la defensa del marcador favorable que los blanquiverdes lograron a la contra. Detuvo disparos, dobles penaltis y mantuvo un tono sobresaliente y sin altibajos. Ganó el Córdoba por 2-3. Menos de 48 horas después volvió a dar una lección. El partido terminó con 1-1 y se llegó a la tanda de penaltis, en la que el fallo del bético Rubén Cornejo -estrelló el balón en el palo- en el primer lanzamiento fue definitivo. Los cordobeses no temblaron. Cuando firmó su gol Koseky todos se arremolinaron en torno al prieguense, pero sin perder de vista a su salvador: Nono. Con él empezó todo.

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