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Córdoba - Llagostera | MADERO CUBERO
El Córdoba se reafirma como líder en solitario, sube a cinco puntos su ventaja con el tercero y cerrará 2015 como campeón de invierno si puntúa el viernes en Elche

Ante la incontestable realidad de los números, los debates sobre si el Córdoba está rindiendo por encima de sus posibilidades o si su desmoronamiento por razones estructurales es inevitable suenan como una gotera en un concierto. Las imágenes de felicidad, el intercambio meloso de mensajes por las redes sociales y las cuentas a propósito de un porvenir exitoso llegan en unos días ideales, las fiestas navideñas, propicias para emprender planes nuevos o apuntalar los que están funcionando. Al Córdoba le van bien las cosas. No deslumbra, pero resiste. Quizá ése sea su secreto y su receta para dominar una Segunda División en la que la etiqueta de favorito la pueden llevar muchos. Cualquiera puede ganar a cualquiera, eso es cierto. Como también lo es que después de rebasar un tercio de la competición, el Córdoba es que más puntos tiene, el que más partidos gana y el que más poderoso se muestra en su estadio. Oltra ha conseguido exprimir las virtudes del grupo y minimizar sus taras para componer un extraordinario proceso de mutación, que puede llevar al Córdoba a proclamarse campeón de invierno si puntúa (viernes, 20:30, Martínez Valero) en Elche.

33 puntos: proyección de ascenso

Con 33 puntos logrados en 17 partidos, el Córdoba describe una proyección fantástica: le llevaría hasta los 81 puntos. Números de ascenso. El equipo de Oltra es ahora mismo líder en solitario de la competición y lleva ya diez jornadas entre las dos primeras plazas. No había sido líder de Segunda a estas alturas del campeonato desde hace más de medio siglo. Tiene por detrás al Alavés, con 30 puntos. El cuadro vitoriano es el único que puede arrebatarle el primer puesto antes del parón invernal. Lo haría si los cordobesistas no puntúan en Elche y los alavesistas conquistan con una victoria El Toralín, el único recinto de Segunda en el que nadie ha ganado a su morador: la Ponferradina. La ventaja con el tercero (Oviedo, 28) es de cinco puntos, que se van hasta los siete (Gimnástic, 26) si se mira la franja que delimita el espacio de play off.

10 victorias: más que nadie

En la jornada del fin de semana, el Córdoba fue el único equipo entre los seis primeros que consiguió ganar. Su victoria ante el Llagostera (2-0) resultó reveladora de los códigos que imperan en la categoría: los catalanes sólo habían logrado un punto de 24 posibles en sus salidas y ofrecieron una dura resistencia ante el líder. El Bilbao Athletic, que era el peor visitante del campeonato, arañó un punto ante Osasuna en El Sadar. Excepto el choque en El Arcángel y el del Anxo Carro, un 3-1 del Lugo a la Ponferradina, todos los demás terminaron con empates o se resolvieron por el margen mínimo de un gol. El Córdoba enlazó su tercera victoria consecutiva, algo que ha hecho ya dos veces en lo que va de curso.

El poder de El Arcángel: balance sin igual

Lo ha conseguido. El Córdoba dejó de ser un don nadie en El Arcángel, cuyos visitantes habituales vieron con estupor cómo su equipo era protagonista de una película de terror inédita en la historia del fútbol español: llegó en encadenar nueve derrotas consecutivas y sólo ganó una vez durante su efímera etapa en Primera. Ahora quieren volver para cobrarse su particular vendetta. Están en ello. En Córdoba sólo ganó el Alcorcón (1-3) en la tercera jornada, un momento delicado en el que empezaron a pitar las alertas. La reacción fue inmediata en los resultados: el equipo se catapultó con un expediente excelente en casa. Siete victorias, un empate y una derrota. Veintidós puntos sobre veintisiete posibles. A día de hoy, el Córdoba es el mejor equipo en casa de toda la Liga y atraviesa su fase más productiva en los últimos años. Su campo es, además, el recinto más concurrido del campeonato con un promedio superior a los quince mil espectadores.

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