¿A quién le hemos empatado?

Sevilla Atlético - Córdoba CF (1-1) en el Viejo Nervión | LOF

Último y a cinco puntos de la permanencia, el Córdoba contempla con estupor cómo todo el mundo parece reaccionar mientras él se queda enrocado en sus taras y complejos, incapaz de dar una respuesta a la altura de las circunstancias. Ante el Sevilla Atlético recibió una amarga ración de realidad: fue incapaz de gestionar una ventaja de 0-1 ante un equipo el inferioridad numérica, que solamente ha ganado una vez en el presente curso. “El filial parecíamos nosotros, dimos un par de pasos atrás y ellos al final nos han ganado campo, nos han ido comiendo y al final se han encontrado con el empate, que también lo estaban buscando”, admitió en la zona mixta Jona Mejía, que se marchó “más fastidiado que nunca” porque el desenlace del partido fue frustrante.

Marcó, pero “a mí el gol no me vale de nada si no sumamos los tres puntos y los goles me da igual si los meto yo o si los mete el utillero, lo que quiero es ganar”. Y eso no sucede desde hace mucho. Con Merino, cinco partidos para agarrar una cosecha raquítica de dos puntitos. Sumando los dos últimos con Carrión, ya son siete citas sin un triunfo que echarse a la boca. Dos de 21. Para llorar.

“Hemos tenido ocasiones para poner el 0-2, si tuviésemos esa pizca de suerte que nos está faltando creo que nos hubiésemos llevado los tres puntos”, dijo Sergio Aguza, que fue protagonista de la última oportunidad blanquiverde para salvar los muebles en el Viejo Nervión. Fue una falta al borde del área en la que se escenificó el estado de nervios que atraviesa el equipo: el mediocentro de Sant Boi protagonizó un agrio intercambio de pareceres con Jaime Romero sobre quién lanzaba la falta. Al final la tiró el albaceteño y el balón acabó lejos de donde esperaban. Fue un colofón lamentable a un partido al que “íbamos con muchas ilusiones -dice Aguza-, pero al final en un córner y en una acción de rebote de mala fortuna nos han empatado”.

Más contundente en su análisis se mostró Jona Mejía, un nueve atascado. Hizo un gol que valió un punto, pero se fue “con la cara de tonto” porque “esta vez lo tuvimos cerca”. “Creo que no hemos sabido leer bien el partido a raíz del gol y de la expulsión. Era un momento para tener la posesión y que ellos corrieran. En muchas jugadas nos hemos precipitado, hemos enviado muchos balones en largo a nadie… Ellos han estado bien porque han ido a por todas y al final la recompensa la han tenido”, admitió el hispano hondureño, que se muestra claro en su diagnóstico sobre los males del Córdoba.

“Estamos donde estamos porque nosotros nos hemos metido ahí. Tacharlos (los partidos) de final a estas alturas no sé si sería lo correcto, pero sí es cierto que a cada partido que va pasando le tenemos que ir dando la importancia que tiene”, apunta el delantero, que también apunta a cuestiones mentales para dar soporte teórico al desastre futbolístico. “Estamos convencidos, con fuerzas, con ganas y con todo, pero también ves que haces buenos partidos y no te llevas los tres puntos. Eso al final jode y duele, pero es una plantilla experimentada y que en realidad tiene calidad, aunque ahora la confianza también nos está pesando un poco”.

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