Los jóvenes talentos llaman a la puerta

Moha Traoré, en una acción del duelo entre el Córdoba y el Málaga. | TONI BLANCO

Las conclusiones, tanto como la imagen, son más que positivas. Completa una notable actuación, de nuevo deja la puerta a cero, vuelve a vencer y recupera la sonrisa. Todo ante un Primera. Es lo que tiene el fútbol, que sólo un partido puede cambiar de forma sustancial el panorama. Para bien en este caso. El Córdoba recordó al fin la alegría de la victoria ante el Málaga y lo hizo, además, con una destacada participación de varios jugadores del filial. De hecho, al conjunto blanquiverde le sentó muy bien la entrada, en el duelo con el cuadro de la capital de la Costa del Sol, de Esteve Monterde y de Moha Traoré. En cierto modo, fueron parte del definitivo paso adelante del equipo que desde el lunes dirige Luis Miguel Carrión. El catalán les conoce a la perfección y eso, a buen seguro, sirvió tanto como ayudará en el futuro de cara a la existencia de nuevas oportunidades. Claro está que la Copa aparece como el escenario idóneo para contar con miembros del segundo equipo, en todos los clubes, pero no lo es menos que desde el califal los jóvenes talentos llaman a la puerta.

El Córdoba, desde la propiedad y presidencia hasta el cuerpo técnico -con apoyo de la dirección deportiva-, mantiene desde el pasado verano una teoría: el primer equipo tiene el apoyo del segundo y está conformado por más de 25 y de 30 jugadores. Ese mensaje no cobró fuerza real hasta este miércoles, dado que las oportunidades hasta ese momento fueron escasas. Las hubo, todo sea dicho. Lo cierto es que el duelo con el Málaga se presentó como una magnífica ocasión para dar su espacio a futbolistas del B que desde hace tiempo piden paso. Uno de ellos es el último integrante del filial en debutar con el conjunto blanquiverde en competición profesional. Ése no es otro que Esteve Monterde, que saltó al terreno de juego casi a la hora de un encuentro en el que colaboró muy activamente al salto hacia la victoria. El centrocampista, de 21 años y natural de Badalona, es desde su llegada a la entidad en verano de 2015 una de las piezas importantes del segundo cuadro califal. Visión del juego y buen criterio a la hora de mover el balón son sus principales argumentos, de los que ya dio muestras el miércoles en choque de la ida de dieciseisavos de Copa.

Su ingreso en el campo resultó, en cierto modo, definitorio para el Córdoba. Al igual que ocurrió con Moha Traoré. El malí ya sabía lo que era jugar con el primer equipo -lo hizo la pasada campaña, con Oltra en el banquillo- pero no había tenido oportunidad clara hasta el partido ante el Málaga. En éste, el atacante ofreció detalles significativos de su potencia, de su descaro y de su capacidad para generar peligro de manera casi constante. Ante el Málaga, acompañó a Rodri en el 1-0 -pudo marcar si el soriano le hubiera cedido el esférico- y comenzó la jugada que terminó con el 2-0. Protagonista, no restó valor a la intervención de Javi Galán, que cerró su segundo choque completo a nivel profesional con acertada intervención. Y lo hizo en una posición distinta a la del duelo de su estreno: ante el Cádiz ocupó el lateral izquierdo y en este caso actuó en su demarcación habitual como extremo.

El capítulo de participaciones de jóvenes del filial lo completan a nivel global Pablo Vázquez, que celebró sobre el césped el triunfo en el anterior encuentro de Copa en el Ramón de Carranza, y Quiles, que tomó la alternativa en Liga ante el Mirandés. Entonces su aparición en el campo fue testimonial pero repitió ante el Mallorca y en ese choque sí gozó de un buen puñado de minutos. Jugó más de 20 y certificó ser una opción para la línea de vanguardia.

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