Esa horrible sensación en casa… seis meses después

Piovaccari en el Córdoba - Sevilla Atlético (0-1) en El Arcángel | MADERO CUBERO

Al Córdoba se le quedó el gesto cortado, como cuando en un examen te cae precisamente la pregunta que no habías estudiado. Un gol del Sevilla Atlético en los últimos minutos del partido era una posibilidad que los blanquiverdes apenas habían contemplado durante la semana previa. Oltra advirtió del peligro, pero el asunto es que la reacción no se produjo. O, más bien, no se concretó en nada. No hubo tiempo para sacar fuerzas o recomponer un plan que ya estaba roto en pedazos. En poco más de cinco minutos, los anfitriones se mostraron ofuscados ante un filial que no lo parecía. Tocaron la pelota con tiento, la sacaron rápido de las zonas de peligro, se metieron a perder tiempo en las esquinas… Como si fueran veteranos. El cordobesismo, evidentemente, no tenía en la cabeza que sucediese algo así.

"No se habrán ido descontentos a casa", explicó el técnico cordobesista en la sala de prensa, después de recalcar que su equipo no había "hecho nada mal" y que sólo le faltó lo que sí tuvo el rival: gol. Los hinchas enfilaron el camino de salida, en cualquier caso, haciéndose preguntas sobre los porqués. Y un nombre en boca de todos: Rodri. La ausencia del máximo goleador del Córdoba ante su ex equipo se dejó sentir. Piovaccari no lo hizo mal. Corrió, peleó y fue a por todas. Pero desperdició sus ocasiones y eso afeó la actuación global del delantero italiano.

La derrota ante el Sevilla Atlético es la primera del Córdoba en la presente temporada en El Arcángel, donde llevaba nueve partidos oficiales encadenados sin conocer la derrota: seis victorias y tres empates. Esta fenomenal racha, quebrada ya por los jóvenes nervionenses, supuso un contundente giro de timón en el curso pasado. Los de Oltra vivieron una pesadilla con seis derrotas consecutivas ante su público (Leganés, Zaragoza, Osasuna, Lugo, Alavés y Albacete) y ese periodo negro acabó sacándoles de la pelea por el ascenso directo.

Su último revés casero fue el 10 de abril, en la jornada 33, ante el Albacete Balompié. El equipo manchego llegaba agobiado, después de cambiar de entrenador para luchar por una permanencia que finalmente no consiguió. Aunque se fue de Córdoba creyendo aún en el milagro. Ganó por 2-3 en un partido que guarda cierta similitud con el del domingo ante el filial sevillista. Los de Oltra dominaron más y entraron en el tramo final con ventaja, tras los tantos de Fidel y Florin Andone, pero en los últimos diez minutos se les hundió todo: Portu, en el minuto 80, y Jorge Pulido, en el 90, decidieron con sus goles. El Córdoba terminó tan traumatizado como su afición. Desde aquel día, nunca más. Hasta el sábado. Esa horrible sensación volvió seis meses después a El Arcángel.

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17 de octubre de 2016 - 14:39 h
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