Hablan ustedes con el líder

Fidel celebra el primer gol del Córdoba ante el Nástic | MADERO CUBERO
El Córdoba despacha al Nástic en un completo primer tiempo y alcanza la primera posición | Florin continúa en estado de gracia

Dirán muchos que no lo parece, pero el caso es que lo es. Y nadie, ni siquiera el más crítico con sus formas, podrá decir que no se lo ha ganado. El Córdoba va primero en la Liga. Ahora le tienen que echar de ahí. Lo hará Osasuna si gana este domingo, pero de momento el equipo vive su hora más feliz. Seguramente esta posición no significa casi nada en la jornada once, pero es una fábrica de sonrisas para el cordobesismo, que ha comprobado con alivio que hay razones para ilusionarse. El Córdoba despachó al Nástic a su estilo. Pegó poco, pero fuerte. Se protegió bien. Exprimió sus virtudes y solapó sus carencias. Desde ese punto de vista, los de Oltra realizaron un partido excelente. El técnico valenciano, más allá de otras consideraciones sobre estilo o vistosidad –eso va con los gustos–, ha conseguido algo de importancia capital: ha construido un equipo. Hay solidaridad y fútbol. Al menos, el suficiente como para haberse convertido en inquilino habitual de los puestos de play off y dormir como líder de Segunda.

De salida, Stankevicius. Ni las pifias en el duelo anterior en Vitoria, ni el desagradable enganchón con Florin en un entrenamiento, ni la andanada de críticas recibidas, ni la convocatoria tras mucho tiempo de ausencia de Albert Dalmau... Nada hizo cambiar de opinión a Oltra sobre la conveniencia de mantener al internacional lituano en el flanco derecho de la retaguardia, una zona donde hay complicaciones desde mucho antes de esta temporada. Stanke es un buen profesional y un buen futbolista. No es un especialista en el puesto. No jugó ahí en sus años de lozanía física y ahora, a los 34 y tras un curso anterior en la Bundesliga con menos de 50 minutos de competición en todo el campeonato, le han encargado, contra pronóstico, reparar un problema que viene de muy largo. Y el hombre ha dicho que sí sin que se le haya oído en público ni una sola queja. Merece todo el respeto por eso. Hay tareas que le cuestan trabajo y otras que, directamente, no puede hacer. Pero hay acciones que son su especialidad y que valen oro. Como el saque de banda en largo. Hizo uno a los cinco minutos casi desde el medio campo y metió la pelota en el área pequeña del Nástic. El balón pasó como un meteorito por encima de propios y ajenos. Nadie lo tocó hasta que cayó en los pies de Fidel, que se acomodó para conectar un disparo que batió a Reina. Uno a cero. Y aún no habían roto a sudar los protagonistas.

Oltra repitió once por tercera jornada consecutiva, todo un récord para un Córdoba que normalmente ha sido un carrusel. Ahora es distinto, en gran parte porque no hay demasiado donde remover. Si no hay lesiones ni sanciones, el técnico tiene que dejar a un par de hombres en la grada. La ilusión del equipo recitable que siempre bulle en el ánimo de los seguidores más románticos se está haciendo realidad. Y lo bueno para el Córdoba es que con lo que tiene le va bien. En el primer tramo del partido supo contener a un Nástic valiente, que tocaba la pelota con soltura y se atrevía a irse arriba con cierto descaro para lo que se estila en los equipos visitantes de Segunda. Los de Vicente Moreno parecían más dinámicos que un Córdoba seguro, con empaque atrás y muy consciente de lo que debe y no debe hacer sobre el campo. Oltra ha hecho un equipo cerebral, donde cada movimiento tiene un sentido. No es una formación robotizada, ni mucho menos, porque dispone de gente creativa como Fidel. El de Minas de Riotinto, muy inspirado, desarboló por su banda y envió balones rematables. El Córdoba andaba suelto el ataque. No era un vendaval, ni mucho menos, pero sí encontró vías para frecuentar el marco de Manu Reina.

El Nástic lo intentó, pero el Córdoba es un equipo organizado. Dejó tocar a su rival en zonas sin peligro, pero en cuanto cruzaban los rojillos el mediocampo se encontraban con un hombre encima. Luso y Markovic mantenían firme la posición y por detrás nadie se complicaba la existencia. Deivid y Rodas no se habían visto en su vida, pero ahora parece que están juntos desde alevines. Los visitantes sobrepasaron la media hora de juego sin haber lanzado un solo tiro entre los tres palos, rumiando la frustración de un dominio aparente pero completamente estéril.  El Córdoba ha transformado la necesidad en virtud. Son pocos, pero bien avenidos. Y cuentan con un elemento diferencial: Florin Andone. El rumano volvió a reventar el partido con un golazo de esos que llevan mensaje. Agarró un balón que salió en globo desde la defensa y se lo llevó, por fuerza y picardía, ante el agobio de los centrales del Nástic. Encaró a Reina y lo batió con un tiro raso. El internacional se volvió loco en la celebración y la grada sacó sus mejores cánticos a mayor gloria de un futbolista cuyo nombre, seguro, está siendo subrayado en estos momentos en la agenda de varios clubes. Al intermedio, el Córdoba se marchó con una sensación estupenda: dos tiros a puerta, dos goles. El Nástic ni siquiera pudo poner a prueba a Razak. Todo encarrilado.

Después del descanso, el Córdoba no perdió fuelle. Rayco lanzó un tirito lejano que blocó con facilidad Razak. Fue el primero entre los tres palos para un Nástic que no encontraba el modo de hincarle el diente a un partido muy controlado por los de Oltra. Moreno movió el banquillo a los cinco minutos. Retiró a Naranjo y dio entrada a Achille Emaná, ídolo antaño de la afición del Betis convertido ahora en un veterano regresado de ligas exóticas para aportar oficio a un recién ascendido. El camerunés se movió por toda la línea de ataque, tratando de desbordar por potencia o ensayando su potente disparo lejano. Puede ser un futbolista interesante, pero quizá más adelante. Aún anda falto de físico y bastante alocado. Más cerca estuvo el tercero del Córdoba en un tiro esquinado de Pedro Ríos que Reina desvió a córner lanzándose a ras de hierba.

El Nástic se dedicó a esperar que le cayera la ocasión por alguna desaplicación blanquiverde o un golpe de suerte. Y la tuvo en las botas de Xisco Muñoz, otro ilustre veterano recuperado para la causa este verano. El ex delantero del Valencia, Levante o Betis, entre otros, se encontró con una pelota franca a dos metros de la portería después de que Deivid no interceptara un centro largo de De la Espada. El punta la mandó al cielo. El Córdoba dejó pasar los minutos controlando la situación y lanzando contras que pudieron redondear un marcador más duro para los catalanes. En los estertores del choque, Markovic lanzó un trallazo que botó en el larguero y poco después el chileno Jean Paul Pineda forzó a Reina a realizar un paradón para echar el balón a córner. Todo terminó entre cánticos y vítores. Ya van cuatro victorias seguidas en El Arcángel, el reino donde vuelve a mandar el dueño.

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA, 2: Razak, Stankevicius, Héctor Rodas, Deivid, Domingo Cisma, Luso, Markovic, Pedro Ríos (Nando, 78'), Fidel, Florin Andone (Rafa Gálvez, 88') y Xisco (Jean Paul Pineda, 66').

NÁSTIC, 0: Reina, Jordi Calavera, Iago Bouzón, Pablo Marí, Rocha, Mossa, Tejera, Jean Luc, Rayco (Xisco Muñoz, 59'), Naranjo (Emaná, 51') y De Groot (De la Espada, 66').

ÁRBITRO: Ramón Piñeiro Crespo (Comité Asturiano). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Stankevicius y Razak, y a los visitantes David Rocha, Mossa, Tejera y Jordi Calavera.

GOLES: 1-0 (5') Fidel.

2-0 (37') Florin Andone.

INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la jornada 12 del campeonato nacional de Liga Adelante, disputado en el Estadio Municipal El Arcángel ante 14.833 espectadores.

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