Fuentes y su primer gol para enseñar el camino

Fuentes celebra el primer gol contra el Sabadell FOTO: MADERO CUBERO

Entre las dudas que generaba su posición, al límite del fuera del juego, y la falta de costumbre -no había experimentado la sensación en sus 118 partidos oficiales con la camiseta del Córdoba-, Juan Rafael Fuentes no tenía muy claro qué hacer cuando en el minuto 44 del duelo ante el Sabadell consiguió el que puede ser uno de los goles más importantes de la temporada en curso para un Córdoba que sigue viviendo, a pesar de todo, con su etiqueta de candidato al ascenso bajo sospecha. Al menos la conserva, dirán los más optimistas. Y eso es gracias a la pelota que Fuentes colocó dentro de la portería de Nauzet tras tocarla lo justo, después de un disparo frustrado de Caballero tras un caracoleo del madrileño en el borde del área. Por entonces, en el estadio ya se habían escuchado todas la piezas clásicas de la banda sonora de las malas tardes: los cuchicheos reprobatorios, los bufidos tras cada pase al vacío, los silbidos acompasados... Los de Berges estaban sufriendo un evidente atasco y el Sabadell, un equipo serio pero con el guión emborronado por sus últimas pifias, rumiaba la idea de aprovecharse de la situación. Lo impidió Fuentes, que se ganó el jornal con una actuación vibrante. Estuvo en todas. Arriba y abajo. Sin esconderse. Levantándose tras cada tarascada y poniendo nervio porque la ocasión lo requería. Si se trataba de hablar sobre el campo, el lateral canterano ofreció toda una conferencia sobre competitividad y compromiso. Su gol fue una bendición. Su partido, un mensaje. Todos tendrán que añadir algo más: cumplir con el papel que tenían asignado en principio y sumar otros aspectos. Goleadores que defienden y defensas que golean. De eso va el sprint final de temporada para un equipo que pretenda hacer lo que el Córdoba dice que quiere. Y de eso fue el partido de Fuentes, que reactivó la admiración de la hinchada con su despliegue total.

Después de ver el balón dentro y mirar de reojo al árbitro, al linier y los desesperados gestos de los defensas del Sabadell, Fuentes supo que aquello iba en serio cuando vio cómo le llegaban de frente Xisco, Rennella, López Silva y todos los demás después. Extendió los brazos hacia abajo, apretando los puños con furia, y lanzó su grito al viento junto al banderín de córner. 1-0 centelleando en el nuevo marcador del Fondo Sur, que sólo señala triunfos por goleada desde su inauguración. Un puñado de segundos después, el colegiado riojano Ocón Arráiz decretó el tiempo de descanso y en El Arcángel se escuchó una salva de aplausos. Sonrisas y cuentas nuevas. Alivio para todos. Después de la acción de Fuentes, nada fue lo mismo y todo fue a mejor para el Córdoba, que esta semana volverá a los entrenamientos con nuevos argumentos para estimularse. Un 3-0 siempre ayuda.

Escogió un buen día Fuentes para debutar en una faceta, la de goleador, que no es la que se requiere a un jugador de su posición, que dedica todos sus esfuerzos a precisamente lo contrario: evitar que el adversario marque. De la esencia de su profesión no se olvidó el zaguero, que en el tramo final del partido sacó de la misma línea de meta un balón que trataba de propulsar Collantes. Su equipo lo tenía todo bajo control, pero el lateral de La Magdalena puso el turbo y se lanzó a ras de hierba para rebañar la pelota en el último instante. Una lección de defensa. Pero añadió algo más. Un gol oportunísimo, terapéutico, más valioso que bonito, que fue el primero que sella en su carrera como profesional, según reveló el portal La Liga en Números. No lo había hecho en Segunda División ni tampoco en su etapa en el filial de Tercera División, donde despachó 29 actuaciones hasta que Lucas Alcaraz le reclutó un día para la primera plantilla. Tenía 19 años y el granadino le colocó como titular en una eliminatoria de Copa del Rey en el Benito Villamarín ante el Betis. Los blanquiverdes vencieron por 1-2. Fuentes cumplió. Y así hasta hoy. Mañana, quién sabe. El jugador de 23 años, cuyo nombre se ha asociado durante los últimos meses a varios equipos de Primera -Celta, Betis, Zaragoza...-, termina su contrato el 30 de junio y no parece probable que continúe en El Arcángel. Más que nada, porque todas las partes han revelado el enquistamiento de las negociaciones para seguir, con más aspecto de protoloco de cara a la galería que de una operación afrontada con convicción. Ha habido reuniones y se supone que habrá más. Su representante, Rafael Rodríguez “Rafita”, maneja los hilos en esta cuestión. Mientras tanto, Fuentes sigue a lo suyo. Haciendo lo que le toca y algo más, exprimiendo su potencial hasta la última gota con el sello especial de quienes se han criado desde niños con la blanquiverde.

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