Fernández, un capitán en el laberinto

Fernández, en una acción ante el Numancia | ÁLEX GALLEGOS

Menudo final de temporada está viviendo José Manuel Fernández (Córdoba, 1989), al que seguramente le proporcionará -como aseguró Rafa Navarro que les ocurre a los entrenadores- un viejazo de consideración este periodo de sufrimiento extremo. El lateral, que cumplirá 30 años el próximo mes de noviembre, se convirtió en protagonista el pasado domingo con unas declaraciones brutales. “He pagado los platos rotos con mi familia por la situación. He llegado a un punto límite y sólo me queda ahorcarme, colgarme de un árbol. A mí me duele esto mucho, porque yo soy de aquí”, dijo tras el desastre ante el Lugo (0-4). El Córdoba se quedó a once puntos de la salvación a falta de ocho partidos. Y tras la condena, más pena para Fernández: los dos próximos rivales del Córdoba son el Oviedo y el Zaragoza, los clubes en los que ha completado hasta el momento su trayectoria profesional.

La visita al Carlos Tartiere llega para Fernández en un momento delicado. El cordobés regresará a Oviedo para cruzarse con un conjunto carbayón que pelea por engancharse a los puestos de play off de ascenso a Primera. En el club ovetense jugó las temporadas 15-16 y 16-17, ambas en Segunda División, acumulando un total de 47 partidos. Allí llegó con cierta polémica después de que el Real Zaragoza entorpeciera de todos los modos posibles su retorno al Córdoba, que era recurrente en cada apertura del mercado tanto en verano como en invierno. En aquel entonces, el club maño no quería reforzar a un rival directo por el ascenso a Primera. Hay que ver las vueltas que da el fútbol: ahora los blanquiverdes están virtualmente sentenciados y el histórico club aragonés vive con la angustia de verse metido en la batalla por evitar la plaza que queda libre en el furgón de los condenados al lado de Reus, Córdoba y Nástic.

Después de la comparecencia en Oviedo, al Córdoba le llegará la cita ante el Real Zaragoza (domingo, 28 de abril, 20:00). Otro reencuentro para Fernández, que fue uno de los primeros jugadores traspasados en la etapa de Carlos González en el Córdoba. En el mercado de invierno de 2013, el zaguero fue vendido por medio millón de euros a un Zaragoza que estaba en Primera División. Disputó once partidos en la máxima categoría, pero padeció un descenso y dos cursos extremadamente duros en La Romareda. Jugó 68 partidos oficiales con la escuadra zaragocista antes de salir de una manera agria, con muchas trabas y renuncias por su parte.

Oviedo y Zaragoza son las dos únicas plazas que como profesional ha defendido José Manuel Fernández, que a los 28 años retornó a su hogar para experimentar dos temporadas de alto voltaje. En la pasada, el equipo se salvó en la última jornada. Jugó 30 partidos. En la actual, la pérdida de categoría se da por hecha aunque matemáticamente aún no está sellada. El capitán ha despachado un curso irregular, bajo presión tanto por el rendimiento -el Córdoba está batiendo récords de vulnerabilidad defensiva- como por las cifras de su contrato, uno de los más altos en la plantilla. Su vínculo expira en 2021. Esa circunstancia le ha reportado un aluvión de críticas desde el entorno y también desde dentro de la propia entidad. “He dejado muchas cosas atrás para venir aquí y ha sido un sueño que se ha ido por la borda”, se lamentó Fernández en su última comparecencia ante los periodistas. El destino ha querido que ahora tenga que verse con los que fueron sus últimos clubes cuando el suyo, el Córdoba, está en una fase de decadencia.

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