Cuéntame: puerta a cero o la historia de otro tiempo

Los blanquiverdes lamentan un gol encajado ante el Valencia | ÁLVARO CARMONA
El Córdoba ha encadenado diez jornadas sin ganar y en todas ha encajado gol | José Antonio Romero devolvió la titularidad a Juan Carlos tras cuatro partidos con Saizar

Sólo ha ganado tres partidos y en ninguno de ellos encajó gol. Ese simple dato explica la relevancia que tiene para el Córdoba acorazar su portería, un peaje necesario para exprimir la rentabilidad de su escaso balance ofensivo. La consigna fue repetida como un mantra desde el principio. Portería cero. La pronunció Albert Ferrer cuando se dio cuanta, a las pocas jornadas del campeonato, que su idea de implantar un fútbol de autor en El Arcángel era poco menos que una utopía suicida. Retornó al sello de fiabilidad atrás que proporcionó al Córdoba su histórico ascenso a Primera, pero ya fue demasiado tarde.

Djukic cogió la cantinela desde el minuto uno. De hecho, bajo la dirección del serbio se produjo la etapa más destacada del equipo en el aspecto defensivo. Durante un periodo de seis partidos estuvo cinco sin perder y cosechó más de la mitad de los puntos que ahora tiene. Entre el 6 de diciembre -victoria por 0-1 en San Mamés ante el Athletic- y el 16 de enero -empate en casa 1-1 ante el Éibar-, el equipo blanquiverde agarró 11 de sus 18 puntos con tres victorias y dos empates. En esos cinco partidos solamente encajó un gol y anotó cinco. Le afeó la estadística el lunar en el Camp Nou, un 5-0 que despertó la bestia de Djukic en la sala de prensa.

Desde que acudió a Vallecas el pasado 12 de enero, el Córdoba siempre ha recibido al menos un gol en sus últimas diez citas. Y no ha ganado ninguna de ellas. Las últimas nueve se han saldado con derrota, lo que supone el peor registro de su historia. Lo de encajar siempre también va camino de igualar penosas plusmarcas del pasado y eso es lo que Romero, el tercer entrenador del curso, quiere evitar a toda costa. El primer paso fue devolver la titularidad a Juan Carlos, que había sido relevado por Djukic después del 3-0 en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla. El veterano meta vasco recibió siete tantos en cuatro partidos. Al alcarreño, que retornó en Anoeta, le cayeron tres.

La racha de diez partidos seguidos recibiendo gol es la peor desde hace más de treinta años. La última vez que padeció una cadena parecida fue en la Liga 82-83, en Segunda División. En aquella ocasion fueron 15 los partidos en los que el cuadro blanquiverde fue incapaz de dejar su portería imbatida. La aventura terminó con el descenso a Segunda B. En aquel curso dirigió al equipo el serbio Zdravko Rajkov hasta que fue cesado y sustituido por un hombre de la casa, Gonzalo Uceda. Aquel periodo negro de goles encajados finalizó con una actuación que quedó escrita en la historia del cordobesismo: fue un empate sin goles en el estadio de Chapín ante el Xerez Deportivo en el que el meta blanquiverde, Luna Toledano, defendió el marco con la clavícula rota durante más de media hora después de un choque fortuito con su paisano Mariano Mansilla, por entonces en las filas azulinas.

En la campaña 1971-72, la última en Primera División hasta la actual, firmó una racha de once jornadas recibiendo gol que lastró sus opciones, finalmente agotadas, de permanencia. El Córdoba bajó a Segunda entonces a falta de dos jornadas de manera matemática.

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