El corazón 'partío'

Grada blanquiverde Córdoba - Real Madrid | MADERO CUBERO
Un partido a las cuatro de la tarde visto por la tele de un bar de barrio y en una tarde soleada de enero es, por definición, una majarada | Al final, alguien recuerda el tópico: “Jugamos como nunca; perdimos como siempre”

En el bar “La Brasa” -bonito nombre- de la calle Escultor Fernández Márquez, en Santa Rosa, un grupo de parroquianos apuran las cañas de mediodía y remolonean la hora de irse a casa a comer porque es día de fiesta y el Córdoba recibe al Real Madrid.

Hay familias con niños revoloteando entre las mesas de la terraza, hay adolescentes del barrio tomándose un refresco, personas mayores que eternizan su medio de vino. Juega el Córdoba y, sobre todo, juega el Madrid: el equipo franquicia; por eso tiene la gente el corazón dividido. Por eso, los culés y los atléticos somos hasta las seis menos cuarto del sábado del Córdoba CF. Por eso, los madridistas del barrio son hoy un poco cordobesistas y juegan a mirar a los demás por encima del hombro. Al final son once contra once. Todo puede pasar y, al final, pasa lo que pasa. Es divertido.

Julio Llamazares, escritor leonés, escribió un libro de relatos llamado “Tanta pasión para nada”. El título tiene que ver con un cuento que tiene que ver con el penalty que falló Djukic cuando era jugador del Deportivo de la Coruña. Ese penalty errado contra el Valencia hizo que el FC Barcelona ganase la liga.

Hoy, el tal Djukic es el entrenador del Córdoba CF, un equipo que estuvo a punto de ganarle al Real Madrid gracias a un penalty y, desgraciadamente, no ganó por culpa de otro penalty. O todo tiene que ver. O nada tiene que ver. Qué cosas.

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