Cinco retos para Torrejimeno

Manuel Torrejimeno, nuevo presidente del Imdeco.

Manuel Ramón Torrejimeno Martín es el nuevo presidente del Instituto Municipal de Deportes (Imdeco) en sustitución de Antonio Rojas. ¿Un simple cambio de siglas políticas en un puesto que muchos consideran ingobernable? No debería serlo. Al menos, no es lo que espera el numeroso colectivo del deporte cordobés, vapuleado por la crisis y anclado en automatismos y códigos inasumibles a día de hoy. Huérfano de liderazgo, lastrado por luchas cainitas con sesgo político, sin más horizonte que la supervivencia con dolor, el deporte local tiene a partir de ahora una nueva cabeza visible en el Ayuntamiento. “Trabajaré desde el Instituto Municipal de Deportes para gestionar de la manera más eficiente los servicios deportivos municipales y poner al deporte cordobés en el lugar que merece”, manifestó el nuevo mandatario a través de las redes sociales al oficializarse su nombramiento.

El secretario de organización de Ciudadanos en Córdoba desempeñará un cargo en el que su antecesor -del PSOE- despachó una etapa que incluso sus correligionarios no dudan en etiquetar con gruesos calificativos. Decir que fue un desastre es definir con suavidad un periodo repleto de problemas. Serán los propios clubes, entidades y colectivos los que, a buen seguro, relatarán a Manuel Torrejimeno sus cuitas en fechas próximas. El presidente del Imdeco, que lo será también de la delegación de Educación e Infancia, tiene por delante una lista de tareas importante. Será clave la gerencia, que en la etapa anterior resultó un verdadero fiasco -hubo destitución antes de la conclusión del mandato-. El nombre de María Luisa Gómez, una persona ligada al deporte como practicante y dirigente -ya fue gerente del Imdeco en la etapa de Alfonso Igualada (IU)-, cobra fuerza. Gómez fue la número seis en la lista de Isabel Albás en las últimas elecciones municipales.

“No hay que ir para atrás ni para darse impulso”, expresa Torrejimeno como lema en su cuenta de Twitter. Le hará falta talante arriesgado para abordar situaciones que exigen respuestas para salir de la parálisis.

Los Juegos Deportivos, el programa estrella que se estrelló

Lo del último curso ha resultado bochornoso. Los Juegos Deportivos Municipales, el programa estelar del deporte base con más de 8.000 jóvenes partipantes, arrancaron con varios meses de retraso y vivieron la peor de sus 34 ediciones. Los reparos de la Intervención fueron la principal excusa para retrasar -desde octubre hasta finales de febrero, casi cinco meses- las competiciones, creándose una situación de indignación en clubes y colegios. La comunidad deportiva, soliviantada por la falta de noticias oficiales, llegó a movilizarse para realizar acciones de protesta. Numerosos colegios organizaron campeonatos paralelos con el fin de que los alumnos, que llevaban entrenando varios meses, pudieran complementar su formación con la competición. Devolver la normalidad a este programa deportivo, como paso previo para su mejora, será uno de los puntos fuertes en la agenda.

El laberinto de las instalaciones

En los estertores del mandato anterior se licitó el derribo del pabellón de La Juventud, en el Sector Sur. Allí se cae a pedazos el historico Estadio San Eulogio, objeto de decenas de planes y ninguna solución. Son algunos de los casos con más solera en el catálogo de situaciones vergonzantes en materia de instalaciones. De más actualidad es el caso de las piscinas públicas, con las de la calle Marbella y La Fuensanta en el ojo del huracan. Torrejimeno ha empezado por lo inmediato y ya quiere meter mano en la apertura de La Fuensanta lo antes posible. También está el espinoso asunto de la cesión de la gestión de instalaciones deportivas municipales. El gobierno anterior dejó atornillada a última hora la de Las Margaritas.

El Córdoba CF Futsal y el examen para la gestión del éxito

Contra pronóstico, pero con total merecimiento, un club de fútbol sala de la capital se ha colocado en la élite de su deporte. Hacía cuatro décadas que no sucedía nada igual, desde los tiempos en los que se llenaba el pabellón citado en el epígrafe anterior y en el que entrarán las piquetas para su demolición. El Córdoba CF Futsal es el primer club de la ciudad en cuanto a rango deportivo. En la etapa anterior en el Imdeco, el “regalo” fue el escamoteo de una subvención de 33.000 euros por errores del ente municipal en su tramitación y unas condiciones muy discutibles a la hora de utilizar el Palacio Vista Alegre para los entrenamientos. La capital cordobesa no ha tenido un deporte de sala masculino en la élite de las ligas profesionales jamás: ni ACB, ni Asobal, ni LNFS... Hasta hace unas semanas. El nuevo rector del Imdeco estuvo en Mengíbar presenciando el histórico partido del ascenso a Primera División.

El Palacio Vista Alegre, un monstruo con achaques

La instalación deportiva más emblemática de la ciudad cumplió 25 años de existencia sin que se notara demasiado -apenas hubo actos de celebración- y dejando entrever sus achaques. Hay desperfectos como producto del uso intensivo, ya son miles las personas que pasan todas las semanas como usuarios o público, y por dejadez en el mantenimiento. Los problemas con ascensores, piscinas o accesos se dejaron notar en los últimos tiempos. El Palacio necesita reformas, desde los vestuarios hasta un servicio de wifi que no existe y que provoca situaciones sonrojantes cada vez que algún acontecimiento deportivo con seguimiento mediático se produce en su interior. No son muchos, para desgracia del deporte local y de los aficionados, aunque con el ascenso del fútbol sala se ha producido un salto adelante.

De la base a la élite: ¿qué se puede hacer?

Sin clubes propios que puedan ofrecer un espectáculo deportivo de manera continua, los eventos han sido durante décadas el instrumento para poner a Córdoba en el mapa del deporte y en el foco mediático nacional. Las llegadas de la Vuelta Ciclista, las visitas de la selección española de baloncesto con Pau Gasol y compañía, los combinados nacionales de balonmano y fútbol sala... Con la crisis, todo se terminó. Fue un motivo de peso y también una excusa perfecta para abandonar ese tipo de acontecimientos. Una gloria de alquiler. El foco vuelve a los equipos locales. Y no se olvide: la mejor manera de fomentar las vocaciones deportivas entre los niños es tener ejemplos cercanos en los clubes de su ciudad.

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