Hecatombe consumada: ¿Y ahora qué?

Germán Crespo conversa con consejeros del Córdoba

Consumado el desastre, ¿ahora qué? Es la pregunta que muchos cordobesistas se estarán haciendo tras la debacle acaecida en la mañana de ayer. Sí, el Córdoba ganó y lo hizo ante un filial, pero el esfuerzo fue totalmente en vano. El Sevilla Atlético venció en su partido con amplia superioridad goleadora y se ganó el derecho a obtener una plaza en la próxima Primera RFEF. El fallo, en cualquier caso, es que el Córdoba llegó a tal cita no dependiendo sólo de sí mismo, como ya pasó al final de la primera fase. A pesar de que cumplió su parte en la última fecha, no le valió.

Y es ahora cuando las responsabilidades tienen que sacar a relucir su valor. En este caso, todos los escalones del club quedan en entredicho, tanto los deportivos como los no deportivos. En cuanto a los primeros, para no cometer los mismos errores que en esta temporada y en anteriores, los principales focos de actuación son la dirección deportiva, el banquillo y la plantilla. Así, el Córdoba tendrá que sufrir, por H o por B, una revolución que cambie completamente de aires y que haga retornar a la entidad cordobesista por encima del punto más bajo de su historia reciente.

La incógnita de Germán Crespo

El técnico granadino llegó al banquillo del primer equipo con un auténtico marrón: salvarle de una quema que se llevaba preparando desde hace semanas. Todo ello, después de que Pablo Alfaro fuera cesado tras la derrota ante el Cádiz B. Y no llegó con plenas disponibilidades, sino que se hizo cargo del equipo mediante un contrato de cesión de tres partidos, los últimos del Córdoba en la segunda vuelta. Dos victorias y un empate es el balance de Germán Crespo, aunque no le ha valido para evitar que el cuadro blanquiverde descendiera a Segunda RFEF. En un principio, la vinculación de Crespo con el primer equipo ya ha finalizado y dirigirá al filial en la última jornada en casa ante Los Barrios. El segundo plantel, por demérito del primero, se marchará a Tercera RFEF sin previo paso por el play off, cuya plaza correspondería al Pozoblanco. Con la caída aún demasiado reciente, aún no han saltado nombres a la palestra, si bien no es descartable la continuidad del proyecto con Germán Crespo a la cabeza.

La dirección deportiva, en el punto de mira

De todos los frentes abiertos que existen ahora mismo en el Córdoba, el que más candente está es el de la dirección deportiva. El proyecto comandado por Miguel Valenzuela y Juanito queda gravemente dañado. Expresiones como "mejor plantilla de la Segunda División B" o "no subir a Segunda sería un fracaso" pesaron toneladas en la imagen de la dirección deportiva, cuya puerta queda abierta ante tal hecatombe como la de bajar a Segunda RFEF, la cuarta categoría del fútbol español. La planificación de la plantilla queda en evidencia ante tal situación y los fichajes, tanto veraniegos como invernales de esta 2020-21, no han sido tan diferenciales como se esperaban, a tenor de su experiencia en superiores categorías. La reforma total está en el punto de penalti, así que sólo quedará si la junta directiva procede a encañonar el balón hacia los culpables o seguir jugando y dar más tiempo a la jugada.

Los jugadores, inmersos en la vorágine autodestructiva

La última arista que hay que tocar en todo este contexto es el de los jugadores. Hasta 32 futbolistas han disputado algún minuto en toda la temporada, aglutinando las participaciones blanquiverdes en Segunda División B y Copa del Rey. De ellos, siete han provenido del segundo equipo más Alberto Del Moral, que adquirió ficha del primero en el mercado de invierno. En una plantilla tan veterana -la cuarta que más en toda Segunda B-, la experiencia no se hizo notar; es más, en muchas ocasiones, fue un lastre que fue arrastrando al equipo hacia la Segunda RFEF. Los jugadores con más temporadas en las piernas no dieron un paso al frente ante unos rivales que sólo tenían que esperar cualquier error del Córdoba para hincarle el diente. Futbolistas como Federico Piovaccari o Carlos Valverde, entre otros, han quedado relegados a un segundo o tercer plano, incluso superados por jugadores del filial. Con 11 futbolistas terminando contrato en 2021, el tiempo dirá con cuántos de ellos se cuenta para la 2021-22 y cuáles de los que tienen contratos más largos se quedan. Las ausencias, o bien por traspaso, cesión o retiradas, se irán conociendo conforme se acerque el próximo 30 de junio.

Muchas son las incógnitas que quedan de cara al futuro. Futuras comparecencias de las altas esferas cordobesistas podrían hacer atisbar un cambio, aunque ello es una incógnita en sí misma: sobre todo, en cuanto a la fecha de su celebración. Aun así, la depuración de responsabilidades, de uno u otro modo, se tiene que hacer por el bien de un club que regresa a su punto más bajo desde que subiera desde la Tercera División en 1985. Han sido 36 años ininterrumpidos entre las tres primeras divisiones. Pues bien, ya son interrumpidos. El Córdoba bajará aún más en el pozo y dependerá de sí mismo, no como en otras ocasiones, de sentar las bases de un proyecto con paciencia y con mimbres suficientes para no tambalearse.

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10 de mayo de 2021 - 05:45 h
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