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Denuncia que una médica del SAS le ha recetado productos homeopáticos

Pomada homeopática prescrita en el Centro de Salud Lucano

Aristóteles Moreno

2 de agosto de 2025 20:16 h

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No podía imaginar que su insoportable dolor en el hombro iba a derivar en una queja ante el Servicio Andaluz de Salud y una bronca viral en las redes con más de dos millones de visualizaciones, decenas de miles de likes y un aguacero de insultos. Lo cierto es que la persistente molestia por una capsulitis adhesiva en el hombro llevó a un paciente el pasado viernes a una segunda revisión a su médico de cabecera en el Centro de Salud Lucano de Córdoba. El doctor se encontraba de vacaciones y el paciente solicitó a la sustituta una infiltración para atenuar el intenso dolor que padecía de forma insistente.

La médica le recomendó que evitara una segunda infiltración en poco menos de un mes y le recetó un opioide para intentar rebajarle el calvario que padecía. Antes de irse de la consulta, le extendió un papel con el nombre de una pomada que también debía adquirir en la farmacia. La doctora le advirtió que era algo cara y el paciente entendió que no estaba cubierta por la Seguridad Social. “Por eso no me extrañó cuando no la prescribió en la tarjeta sanitaria y la apuntó en un papel”, explica en conversación telefónica a Cordópolis.

El hombre se acercó a la farmacia y compró los dos medicamentos. La sorpresa fue mayúscula cuando llegó a su casa y descubrió que la pomada Traumeel prescrita por la doctora era un producto homeopático, rechazado por el Ministerio de Sanidad por no tener “eficacia científica demostrada” y quedar fuera de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud. De hecho, en el envoltorio de la pomada se recogía una leyenda que lo indicaba: “Medicamento homeopático sin indicaciones terapéuticas aprobadas”, tal como obliga la Directiva 2001/83/CE.

En 2018, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ordenó el sometimiento a un proceso de evaluación de los productos homeopáticos que hasta ese momento habían estado comercializándose de forma “alegal”. La mayoría de ellos no obtuvieron autorización dado que la homeopatía es una práctica seudocientífica sin validación médica.

Reclamación ante el SAS por la prescripción de un producto no autorizado por el Ministerio de Sanidad

“Me parece alucinante que un médico de la sanidad pública crea en la homeopatía y prescriba sus productos”, asegura el paciente. Contrariado por un comportamiento que estima incompatible con el sistema de salud, presentó una reclamación a través de la plataforma digital del SAS. En el formulario, el demandante explica las circunstancias en que se produjo la prescripción del producto homeopático y protesta por la existencia de prácticas seudocientíficas en el sistema público de salud. “Entiendo que los médicos solo pueden recetar medicamentos autorizados por las autoridades sanitarias”, argumenta en su escrito, “y la homeopatía no está reconocida como una terapia médica efectiva ni basada en evidencia científica”. Y añade: “Aunque la receta no esté en mi tarjeta sanitaria, a todas luces es una receta, una recomendación del médico”.

Se da la circunstancia de que el reclamante es experto en seudociencias y tiene un conocimiento detallado de la homeopatía. “Es un timo absoluto”, denuncia por teléfono. La homeopatía es una práctica seudocientífica desarrollada a finales del XVIII por Samuel Hahnemann bajo el principio básico de similia similibus curantur. Es decir, lo “similar cura lo similar”. A partir de esa regla, Hahnemann fabricó productos generados con partículas de sustancias similares diluidas en agua.

En el caso de la pomada Traumeel, el principio activo usado es la árnica, que se añade en proporción de 1/999 partes. “Es absurdo”, sostiene el denunciante. En su opinión, la médica debería, al menos, haberle advertido de que se trataba de un producto homeopático sin eficacia terapéutica probada. Pero lo omitió. “Estas cosas hay que denunciarlas”, afirma. También considera una “barbaridad” que estos productos desautorizados por el Ministerio de Sanidad puedan venderse en farmacias. “Cualquier ciudadano espera que lo que se venda en una farmacia tenga un respaldo científico. Y estás dando una credibilidad que no está acreditada”, protesta.

Su queja ha originado una monumental bronca en las redes sociales. El paciente colgó una fotografía del falso medicamento en internet y al cierre de esta edición superaba de largo los dos millones de visualizaciones, decenas de miles de likes y un aluvión de insultos que superan el millar. “Me han deseado hasta cáncer”, lamenta con cierta sorna. “Nunca había visto tanto odio en la red”, señala sorprendido. La enorme viralidad de la denuncia certifica que las mal llamadas medicinas alternativas aún concitan miles de adhesiones y suscitan un encendido debate sobre su eficacia. “Hace falta mucha cultura científica”, concluye este paciente que ha preferido mantener su anonimato.

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