Pasa la vida
Y no has notado que has vivido
La primera vez que vi a Rafael Amador fue un día de febrero de 1980. Figuraba junto a su hermano Raimundo en el cartel de aquella gira histórica que recorrió Andalucía en defensa de la autonomía. Rafael Amador apenas tenía 19 años y apareció con su hermano en el desangelado escenario del Teatro de la Axerquía portando dos guitarras flamencas y una voz seca como el esparto.
Sabíamos quiénes eran aquellos dos chiquillos de las Tres Mil Viviendas por un disco extraño y fascinante publicado en 1977 bajo el enigmático nombre de Veneno. El LP es ya historia de la música universal. Pero entonces brotó como un amasijo de guitarrazos flamencos aliñados por la garganta inconfundible de José María López Sanfeliu, conocido bajo el seudónimo de Kiko Veneno, uno de los más luminosos creadores del tardofranquismo.
De ese disco nos alucinaba la portada. Aquella plancha de hachís agrietada que desafiaba con descaro el estrecho marco mental de una España que estaba a punto de eclosionar. Veneno es un disco que hay que escuchar al menos una vez en la vida. Abrió un camino nuevo abonado ya por Triana y Lole y Manuel, que en la gloria vivan eternamente.
En febrero de 1980 los hermanos Amador eran dos chavales inquietos. Un año antes Camarón de la Isla hizo temblar los cimientos del cante jondo con La leyenda del tiempo. De aquel movimiento sísmico el flamenco no volvió a ser el mismo. Ni el flamenco ni nuestras vidas. Todo cambió rápidamente y en aquellos años felices que corrían vertiginosamente siempre gravitaba Pata Negra.
El rock andaluz iluminó el firmamento con el fulgor de una estrella fugaz. Pero lo mismo que resplandeció en el cielo de aquella España naciente su luz se desvaneció como humo de cachimba. Poco después los hermanos Amador publicaron Blues de la Frontera, una obra inmortal que nos recuerda cada minuto de nuestra existencia que algún día fuimos jóvenes y eternos.
De aquella tarde irrepetible de 1980, muchos ya no están con nosotros. Ni Silvio, ni Carlos Cano, ni María Jiménez, ni Rockberto. Tampoco ya Rafael Amador. Porque tus ilusiones y tus bellos sueños, todo se olvida, y no has notado que has vivido cuando pasa la vida.
0