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Rafa Sanz y una sonrisa de Oro casi 13 años después

Rafa Sanz durante el encuentro ante el Cantabria.

Cristian López

2 de marzo de 2026 19:56 h

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Es un pequeño reto superado a corto plazo, aunque no hay duda que, a su vez, es un hito mayúsculo a nivel emocional. Once derrotas consecutivas acumulaba el Melilla Ciudad Deporte hace poco más de una semana, ocho de ellas con el cordobés Rafa Sanz al frente del equipo, del cual se hizo cargo a mediados de diciembre. El técnico califa, uno de los más reputados de los banquillos históricos de la Federación Española de Baloncesto, asumió el reto de volver al segundo escalón nacional, en un desafío complicado por la situación del cuadro melillense, aunque ambicioso a nivel personal al dejar atrás una sólida andadura en el Huesca de Segunda FEB. Sin embargo, desde un primer un momento se notó la exigencia de la categoría, lo que deparó en constantes resultados negativos para el conjunto de Sanz.

Pese a que se palpó una notable mejoría en el juego, incentivada por la llegada de jugadores como Michael Caicedo, Sergio Rodríguez o Nathan Hoover, lo cierto es que el nivel físico y el talento propio de clubes como pasado reciente en ACB como Movistar Estudiantes, Obradoiro o Coruña, siempre acababa pasando factura a los melillenses. Hasta el pasado 22 de febrero, cuando al fin se pudo cortar la sequía con un trabajado triunfo en el Pabellón Javier Imbroda ante el Grupo Alega Cantabria (83-77).

Una victoria que no solo daba alas, oxígeno y optimismo al plantel de cara a su reto de permanencia en Primera FEB, poniendo fin a una dura racha de resultados, sino que igualmente suponía otro hito personal para el propio entrenador, que había estado alejado del segundo escalón nacional durante más de una década. Y al mismo tiempo, del sabor a la victoria en Oro (ahora Primera FEB). Y es que Rafa Sanz irrumpió con fuerza en los focos nacionales. Desde muy joven, su talento para liderar banquillos casi siempre se tradujo en victorias. Ganó -y no poco- durante su etapa en baloncesto base en Salesianos, en su primer proyecto sénior en Montilla y también lo haría en su paso por Cajasur Córdoba, La Palma y Tenerife, lo que desembocó en la disputa de hasta cinco play off de ascenso a la ACB, dos Final Four y una Copa Príncipe.

Durante esos años, casi siempre ganó más de lo que perdió, erigiéndose como uno de los mejores en ligas FEB. Su última andadura en Oro llegaría a comienzos de la pasada década, cuando se hizo cargo de otro club histórico como el Ourense, donde afrontó el reto de pelear por la permanencia durante varios cursos, con algún salto de categoría de por medio. Y ahí reside la conexión con su reciente hito particular. Hasta la firma el pasado mes de diciembre en Melilla, su anterior temporada en LEB Oro fue en la 2012-13 en las filas del conjunto gallego, con el que llegó a jugar el play out de permanencia, cayendo finalmente en la lucha por la salvación ante el Clavijo, aunque el club acabó salvándose por la crisis que vivía el baloncesto nacional en ese entonces.

Rafa Sanz durante su etapa en Ourense.

En este sentido, el último triunfo de Sanz en la segunda categoría nacional fue el 3 de mayo de 2013, cuando superó al conjunto riojano (67-58) en el tercer partido de la citada eliminatoria. Desde aquel día, el cordobés ya no supo más lo que era ganar en esa división, en la que se había asentado desde años atrás. Hasta este pasado 22 de febrero, cuando esa racha se cortó frente a Cantabria. 4.678 días después. Más de 150 meses entre un partido y otro. Casi 13 años de diferencia. Rafa Sanz volvía a ganar en Primera FEB.

Un entrenador que sigue labrando su legado y que quiere que su nombre vuelva a sonar en Oro. Entre una fecha y otra, acumula un llegado de casi 400 encuentros en LEB Oro, además de otros centenares en divisiones más modestas, después de haber pasado igualmente por Alcázar Basket, Bball, Aridane y Cordobasket en EBA; Plasencia y Peñas Huesca en Plata; e incluso un paso por la máxima división de Portugal con la Associação Académica de Coimbra. Ahora, en Melilla, vuelve a saber lo que es ganar en la categoría en la que se hizo un nombre a comienzos de este siglo.

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