Cuando fuimos “extranjeros indeseables”
Hordas de ladrones, vándalos y violadores que vienen a sembrar el caos
Medio millón de españoles cruzaron la frontera hace 87 años. Pisaron suelo francés exhaustos y mugrientos. Desbordado por la avalancha, el Gobierno galo los confinó en la playa rodeados por una alambrada de espino y custodiados por tropas coloniales: senegaleses y, paradojas de la vida, marroquíes.
Hombres, mujeres, ancianos y niños dormían al raso en agujeros cavados en la arena con sus propias manos para protegerse del gélido frío de invierno. Allí fueron internados en condiciones infrahumanas, sin apenas agua potable, ni comida, ni ropa, ni servicios básicos. Muchos padecieron disentería, tifus y sarna.
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