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El catolicismo pierde su histórica hegemonía, pero resiste en Andalucía

Procesión en San Andrés.

Aristóteles Moreno

7 de febrero de 2026 20:16 h

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España acaba de cruzar un umbral sin precedentes. Por primera vez en su historia, los no creyentes superan al número de personas religiosas. Y no es un dato menor en un país sometido a la hegemonía católica desde hace más de cinco siglos y al islam en el periodo andalusí. Eso, al menos, certifica el informe del Barómetro sobre Religión y Creencias en España, publicado el mes pasado por la Fundación Pluralismo y Convivencia, dependiente del Ministerio de la Presidencia.

El análisis se sustenta en 4.742 entrevistas personales, 744 en Andalucía, y consolida una clara tendencia sociológica de creciente pérdida de influencia de las religiones tradicionales en beneficio de la secularización y el surgimiento de las espiritualidades alternativas. Baste recordar que hace apenas 25 años, más del 83% de los españoles se declaraban católicos y los no creyentes solo representaban un 8,7% de la población. Los ateos entonces rozaban el 5% y las religiones minoritarias sumaban un exiguo 1%.

En solo un cuarto de siglo, el panorama ha cambiado radicalmente. En un extenso informe de 152 páginas, plagado de indicadores sobre espiritualidad y religión, el Barómetro acredita que los no creyentes ya suman el 51% de la población frente al 49% de las personas que se consideran fieles de alguna confesión. Las mujeres (52%) son más religiosas que los hombres, mientras que los jóvenes (33%) se alejan progresivamente de las creencias tradicionales frente a los mayores de 65 años (56%).

El 58% de los cordobeses aseguran profesar la religión católica

El catolicismo cae a su peor registro histórico (46%), mientras que las confesiones minoritarias siguen creciendo (8%) y los indiferentes, agnósticos y ateos alcanzan ya el 42%. El proceso de secularización, sin embargo, no es homogéneo. Cataluña (31%), País Vasco (34%) y Asturias (39%) encabezan la caída de la hasta ahora confesión mayoritaria, que se sostiene gracias al gran número de fieles que aún conservan en Andalucía (57%), Castilla La Mancha (57%) y Castilla y León (56%).

El informe del Barómetro sobre Religión y Creencias no desagrega los datos provinciales, pero el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sí lo hace. Y en su estudio estadístico de diciembre pasado señaló que el 58,3% de los cordobeses aseguran profesar la confesión católica, cinco puntos y medio más que la media nacional. Córdoba, por lo tanto, es una de las provincias con mayor arraigo religioso de toda España.

El estudio también recoge otras variables sociológicas significativas que definen el perfil del creyente. Las creencias religiosas tienen mayor anclaje entre la población sin estudios o con niveles básicos (68%) al tiempo que decaen entre los universitarios (44%). La derecha concentra un mayor número de católicos (69%), por encima del centro ideológico (55%) y la izquierda (30%).

En sus conclusiones, el Barómetro subraya la práctica división a partes iguales de la población española entre creyentes (49%) y no creyentes (51%). Y describe un “paisaje religioso fragmentado y en transición”, que se caracteriza por el “declive de las formas religiosas tradicionales y el surgimiento de creencias difusas, espiritualidades heterodoxas y formas híbridas de pertenencia”.

La familia (90%) es el motor esencial de los individuos. La religión cae a un 31%, incluso por debajo de las mascotas (47%)

El 45% de las personas consultadas creen en la existencia del alma y un 40% admiten la realidad de las “energías”. La vida después de la muerte cobra veracidad para el 35% de los encuestados, mientras que un 25% creen en los ángeles y un 24% en los milagros. En Andalucía, todas estas categorías cuentan con cuatro o cinco puntos porcentuales más, en consonancia con un sentimiento de religiosidad mayor.

En general, la religión ha perdido peso en la escala moral del individuo. Para la mayoría de las personas, la familia (90%) es el elemento decisivo que le da sentido a su vida. Le sigue la amistad (79%) y el crecimiento personal (78%). Hasta las mascotas (47%) se han colocado en un lugar de prioridades superior a la religión (31%).

También la práctica religiosa ha decaído notablemente. La población que no va nunca a misa se sitúa ya en el 43%, frente a los que lo hacen habitualmente (18%), de forma mensual (7%) o alguna vez al año (15%). En Andalucía, el índice de desapego a la liturgia católica es cinco puntos inferior a la media nacional. En otras confesiones, la práctica religiosa es casi veinte puntos superior.

De este macroestudio de la Fundación Pluralismo y Convivencia, se deducen algunas premisas concluyentes, a juicio de Mar Griera, catedrática de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona. “España ya no es un país de mayoría católica”, asegura contundente en un análisis publicado en la web de la Fundación. Pero matiza: “Tampoco es un país completamente secularizado”.

La práctica religiosa ha caído hasta el 18% en los últimos años

En opinión de Griera, y pese a la apariencia de los datos, la sociedad española ha avanzado hacia una realidad de “mayor complejidad” donde el marco religioso ya no puede describirse en “términos binarios católico-ateo” sino que expresa una situación “fragmentada”. Por ejemplo: un 26% de quienes dicen pertenecer a una religión no se consideran personas espirituales o interesadas en lo sagrado. “Es decir, muestran adscripciones a la religión de corte cultural e identitario más que vinculadas a la experiencia cotidiana de la fe religiosa”, sostiene la catedrática.

De la misma manera, abunda la socióloga, “no ser miembro de ninguna confesión religiosa no te convierte automáticamente en ateo. Un 40% de los agnósticos afirman confiar en algún tipo de realidad espiritual o fuerza vital y un 16% cree en el poder de la naturaleza y la madre tierra”. En todo caso, bajo el prisma de Griera, la secularización “avanza de forma gradual y continuada”, pero no es un “proceso uniforme”.

Para el cordobés José Antonio Naz, presidente de Europa Laica, los datos del Barómetro confirman una tendencia imparable puesta de manifiesto en múltiples ocasiones por su organización. “España está secularizada”, asegura en conversación telefónica. “Ya quedan muy pocos católicos practicantes, aunque hay un repunte de creyentes musulmanes y evangélicos debido a la inmigración”, explica. El último CIS sitúa la tasa de católicos practicantes en un 18%.

España está secularizada y no hay vuelta atrás

José Antonio Naz Presidente de Europa Laica

La razón por la cual Andalucía sigue siendo la locomotora que tira del menguante tren del catolicismo, a ojos de Naz, es el poder de las tradiciones y las fiestas populares. “El fenómeno de las procesiones está siendo utilizado por la jerarquía católica”, sostiene el representante laicista. De hecho, el número de eventos católicos en Córdoba ha experimentado cifra récord en 2025, según datos municipales difundidos por Cordópolis. Nada menos que 879 ocupaciones religiosas de la vía pública, a razón de 17 cada semana, han sido registradas el pasado año en un fenómeno de explosión cofrade sin precedentes.

El desplome del catolicismo en España, más de 30 puntos en solo 25 años, no ha erosionado el poder social, político y económico de la Iglesia, que mantiene intactos sus privilegios históricos, a juicio de José Antonio Naz. “Es paradójico que el poder de la Iglesia todavía se percibe por todas partes y se sigue funcionando con esquemas de la tradición católica”. En su opinión, el Gobierno debería profundizar en la laicidad del Estado, tal como estipula la Constitución española. “Los datos del Barómetro dan más razones al Gobierno para cambiar sus vínculos con la Iglesia”, remarca.

El presidente de Europa Laica subraya, sobre todo, la caída en picado del catolicismo entre los jóvenes, cuya tasa de religiosidad apenas supera el 20%. “No hay vuelta atrás”, sentencia Naz. Y, sin embargo, “se están inflando los conciertos educativos” con las órdenes religiosas, cuyo catolicismo es “cada vez más conservador”, alerta.

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