El Girona, convertido en un auténtico polvorín antes de visitar al Córdoba
¿Que por qué la llaman Hypertensiones? Quizá por cosas como esta. Solo ha transcurrido la primera jornada de Liga y, por el momento, ya va un técnico destituido (Idiákez no llegó ni al debut liguero) y un vestuario, el del Girona, a punto de explotar. Dato que cobra especial relevancia esta semana para el Córdoba CF, que recibirá al cuadro catalán con una marejada complicada de digerir en Montilivi.
¿El motivo? Tsygankov (entre otros). Y es que el club gerundense ha abierto un expediente disciplinario al ucraniano por una conducta que, según el club, podría suponer un incumplimiento de sus obligaciones contractuales y no se ajustaría a los estándares exigidos por la entidad.
El incendio comenzó tras el estreno liguero. Quique Álvarez aseguró públicamente que Tsygankov estaba apto, pero había decidido no jugar frente al Leganés: “Está bien, pero no ha querido cambiarse”, dijo. El atacante, con contrato hasta 2027, había comunicado ya durante el verano su voluntad de abandonar Girona después del descenso y la relación entre las partes se ha ido deteriorando. Según informaba el diario AS, principalmente porque el ucraniano quería seguir en la liga o marcharse a Inglaterra, mientras que el club catalán le empujaba a salir al Trabzonspor turco o el New York City de la MLS.
El futbolista lo niega, alegando disponer de un informe médico que le desaconsejaba jugar por haber pasado la noche en un hospital por motivos personales. De culebrón, vaya. El caso es que Tsygankov decidió no cambiarse, aunque acudió al estadio y siguió el encuentro ante el Leganés desde la grada, una versión que choca frontalmente con las palabras pronunciadas posteriormente por Quique Álvarez.
Sin embargo, la guerra dio un paso más y se trasladó después a las redes sociales. Tsygankov publicó capturas de mensajes internos del Girona en los que el club le recordaba que cualquier entrevista o comunicación pública debía contar previamente con la autorización del responsable de prensa. El futbolista acompañó sus publicaciones con un inquietante “Algún día hablaré”, aumentando todavía más la tensión. Apenas unas horas después, el Girona respondió oficialmente con la apertura del expediente disciplinario, anunciando que defenderá sus derechos e intereses y adoptará las medidas que correspondan durante el procedimiento.
Pero esto ya no va solo de Tsygankov. Porque, según esas informaciones, hay más díscolos en el vestuario del Girona. Entre ellos, Vanat, Van de Beek y Ounahi. El primero permaneció en el banquillo sin jugar, el neerlandés siguió el encuentro desde la grada y el marroquí tampoco se vistió de corto. Todo ello mientras la dirección deportiva necesita concretar salidas para mejorar su límite salarial y poder completar e inscribir refuerzos. Un escenario que, desde luego, no es el más idílico y que debe tratar de aprovechar el Córdoba CF para dejar atrás el tropiezo ante el Burgos.
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