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El Córdoba CF y su particular pulso contra el reloj
Treinta segundos en el Carlos Belmonte. Once minutos en la Nova Creu Alta. Noventa y seis en El Arcángel ante el Granada CF. El mapa de los goles que ha encajado el Córdoba CF se concentra claramente en sus dos extremos: el inicio y el final, justo los dos extremos que suelen marcar el devenir de los partidos. Y esa concentración en esos momentos clave ya ha tenido un precio muy concreto, que se convierte automáticamente en la próxima tarea pendiente del cuadro califa: el conjunto blanquiverde ha perdido, al menos, tres puntos que llegó a tener en la mano y que acabaron cayéndosele cuando el reloj apuraba. Un desgaste excesivo que el equipo está logrando compensar a base de fe, pero que le obliga a vivir en el alambre
Los números lo dibujan sin necesidad de mucha interpretación. De los trece goles que ha encajado el cuadro califa en estas seis primeras jornadas, tres han llegado antes de que se cumpliese el minuto 11 de partido, y otros cinco han llegado a partir del minuto 85. Ocho de trece en los dos tramos en los que los partidos se abren y se cierran, y acaban marcando el resultado final. Mientras tanto, en los 75 minutos que quedan en medio, los blanquiverdes tan solo han recibido cinco goles. No es, por tanto, un problema de resistencia a lo largo del partido. Todo apunta, más bien, a un problema de gestión en los momentos decisivos del encuentro.
Los 13 goles encajados por el Córdoba CF
Lo que cuesta empezar por detrás...
Los arranques han sido, hasta ahora, cosa de las salidas. Los dos goles de Gioacchini en Sabadell, en los minutos 7 y 11, y el de Álex Rubio en Albacete -el más rápido de lo que va de temporada en LaLiga Hypermotion- llegaron los tres lejos de El Arcángel. A ellos hay que sumar el tanto de Álex Forés en el minuto 24 en El Plantío, cuando los califas ya se habían puesto por delante y dominaban con claridad el debut liguero. Cuatro goles tempraneros, cuatro escenarios en los que el equipo tuvo que rehacerse sobre la marcha.
Con desenlaces, eso sí, bien distintos. En la Nova Creu Alta, el Córdoba CF necesitó más de una hora para levantar aquel 2-0 y llegó a firmar el empate por medio de Enol Rodríguez, pero acabó cayendo igualmente. En el Carlos Belmonte, en cambio, la reacción sí valió los tres puntos gracias a la capacidad de Iván Ania para agitar el árbol y recomponer a su equipo tras una primera mitad francamente deficiente. Dos remontadas obligadas en dos desplazamientos consecutivos que dejan la misma lectura: empezar por detrás obliga a gastar una energía que después falta para cerrar los encuentros, por mucho que el equipo haya demostrado tener carácter para reponerse
... y lo que le han costado los minutos finales
Porque es al otro lado del reloj donde la factura ha sido más cara. Ese mismo debut en Burgos se torció con el gol de David González en el minuto 90, con el 2-2 ya firmado desde el descanso. Frente al Granada CF, el 1-1 se convirtió en 1-3 con los tantos de Jorge Pascual en el 89 y de Alejandro Marqués en el añadido. Y en Sabadell, el empate que tanto había costado levantar se esfumó con un penalti transformado también en el 89. Tres encuentros en los que el desenlace llegó cuando apenas quedaba margen de respuesta.
El único de esos finales que no acabó en castigo fue el del Girona FC, cuando Asprilla recortó distancias en el minuto 85 y obligó a los blanquiverdes a sufrir hasta el pitido final sin más consecuencias en el marcador. Un aviso que entonces podía leerse como un episodio aislado y que, seis jornadas después, forma parte de una tendencia que el equipo todavía no ha corregido.
El propio Ania lleva semanas señalando por dónde se le escapan esos goles: las áreas y las pérdidas en el inicio de la jugada. Tras el 0-2 ante la UD Almería enumeró lo mismo: las marcas en ataque, los centros laterales y las pérdidas en inicio cuando el equipo está saliendo. Al terminar en Albacete volvió sobre ello al describir esos primeros 45 minutos como los peores desde que dirige al Córdoba CF: “Continuamente pérdidas, pérdidas, pérdidas, pérdidas. Es imposible así que el juego tenga continuidad”. Tras demostrar que hay mimbres y capacidad de reacción para ganar a domicilio, la ansiada portería a cero que los califas no han logrado en ninguna de las seis jornadas, y que se ha convertido en la principal tarea pendiente del equipo, pasa antes que nada por corregir lo que ocurre en los dos extremos del partido.
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