Cómo ha esterilizado Córdoba a 7.200 gatos callejeros y es ejemplo de gestión de las colonias felinas
Chata, Palito, Polvorón, Aníbal, Bandido y, así, hasta 7.200 nombres. Son los de los gatos callejeros que en Córdoba están controlados por el método CER (Captura, Esterilización y Retorno) gracias a un perfecto engranaje que empezó a aplicar hace cinco años lo que ahora es obligatorio con la Ley de Bienestar Animal de 2023 y que va mucho más allá de la castración y la identificación de los animales. La colaboración entre el Ayuntamiento de la capital, el Colegio Oficial de Veterinarios, la Federación de Asociaciones Protectoras de Animales de Córdoba (FAPAC) y un 'ejército' de más de 300 cuidadoras voluntarias ha permitido tener controlados a 7.200 gatos de las 340 colonias felinas que hay identificadas en la ciudad y en sus barriadas periféricas.
Recientemente, concentraciones convocadas en toda España reivindicaban precisamente el cumplimiento de la Ley de Bienestar Animal en sus aspectos sobre la gestión de las colonias felinas y el modelo de Córdoba se puso como ejemplo. Ayuntamientos, veterinarios y asociaciones protectoras de otros lugares también se vienen poniendo en contacto con sus homólogos cordobeses para conocer cómo funciona ese engranaje que está dando sus frutos en Córdoba con una gestión adecuada y ética de las poblaciones de gatos callejeros. “Se está haciendo verdaderamente bien”, califica la vicepresidenta de Colegio Oficial de Veterinarios y vocal de Colonias Felinas, María José Delgado. “Se está aplicando la correcta metodología, colonia a colonia”, corroboran Mercedes Vara y Lola Alcaide, desde FAPAC.
La experiencia de Córdoba combina la voluntad política y la financiación del Ayuntamiento -a través de la empresa municipal Sadeco con 120.000 euros anuales durante los tres primeros años y después cubriendo el gasto de las acciones de cada ejercicio-, mediante el convenio que puso en marcha hace un lustro y en el que se suma la colaboración de las protectoras de animales, que coordinan todo el trabajo y a las cuidadoras voluntarias, junto a la labor de los veterinarios cordobeses. Pero la aplicación del método CER y la obligación por ley de esterilizar e identificar con microchip a los gatos se lleva mucho más allá en Córdoba.
Alimento y control veterinario
Las cuidadoras y gestoras de las colonias son las que trabajan sobre el terreno en las 340 colonias felinas censadas en la ciudad y sus barriadas. Con una formación específica ofrecida por la Federación de Protectoras para saber cómo llevar a cabo su tarea, ellas conocen la ubicación de las colonias, el número de gatos y el estado de cada uno de ellos, una información registrada que permite llevar el historial de cada núcleo y sus miembros. Controlan la alimentación que se les da y, con sus visitas, certifican si aparecen o desaparecen gatos de la zona.
Con jaulas trampa y alimento consiguen capturar a los gatos para su visita al veterinario. Desde el Colegio Oficial también se ofrece una formación específica a los profesionales sobre el método CER y se coordina a las clínicas con quirófanos homologados para establecer “una especie de turno de oficio”, por el que cada profesional sabe qué semana le toca atender tareas del método CER y despejan sus agendas para ello: “Dejamos quirófanos vacíos para esas cirugías”.
Los veterinarios esterilizan a los gatos, pero también los vacunan de la rabia y de la trivalente felina, además de proceder a una desparasitación interna y externa del animal. Luego, se les pone el microchip de identificación con el Ayuntamiento como propietario. “Cuando aún no estaba la ley, desde Córdoba le pedimos al Consejo Andaluz de Colegios de Veterinarios una partida económica para ir identificando a los gatos. Fuimos pioneros”, destaca Delgado.
“En una clínica se han podido hacer 20, 30 o 40 esterilizaciones de gatos en un día”, dice para poner cifras a la labor que se viene llevando a cabo en Córdoba para aplicar el método CER. A cada gato que ya ha sido tratado se le hace una pequeña marca en la oreja -la derecha a las hembras y la izquierda a los machos-, para que sin necesidad de acercarse al animal se sepa si ya ha sido castrado o, por el contrario, es un nuevo ejemplar por controlar.
Las clínicas veterinarias también hacen 'guardias' para urgencias de los gatos de las colonias, incluidas las épocas de Navidad o las vacaciones de verano, y se les atiende si sufren algún suceso, como cuando este pasado verano por ejemplo, algunos ejemplares presentaron quemaduras tras un incendio en Cerro Muriano.
Menos enfermedades de los gatos, mejor salud pública
Toda esta labor tiene un claro reflejo en el cuidado y control de los gatos callejeros de Córdoba, pero también a nivel sanitario de la comunidad y la propia ciudad. “Mucha gente piensa que esto solo se hace por el bienestar de los gatos, pero hay que entender que teniendo a estos animales desparasitados y vacunados se está trabajando sobre la salud pública de toda la sociedad cordobesa”, afirma la vicepresidenta del Colegio Oficial de Veterinarios. “Estamos viendo una gran disminución de la incidencia de enfermedades en los gatos. Y eso debe saberlo la población”.
Una de las cuidadoras de una colonia felina es Lourdes Martínez, que cada día visita a los gatos de la zona del Zoco municipal, en plena Judería de Córdoba. Pero ella es, además, presidenta de la asociación vecinal La Medina. Y constata cómo el cuidado de los gatos reporta beneficios a los vecinos. “Antes había quejas por las peleas y maullidos. Cuando fuimos a abordar el método CER a través de FAPAC algunos dudaron, pero con el tiempo han visto que ya no hay molestias, que no se pelean y que, cuidados y controlados, acaban siendo unos vecinos más del barrio” y una atracción para los turistas que se paran a fotografiarlos e incluso los acarician.
Esta cuidadora, como el resto de las más de 300 que gestionan las colonias, han recibido la formación necesaria para desarrollar el método de control adecuadamente. “Las buenas prácticas de alimentación son esenciales”, apuntan desde la Federación de Protectoras, porque con la alimentación no solo se nutre al animal, sino que se le controla para capturarlo y atenderlo en la clínica veterinaria.
Cada gato de los 7.200 de las colonias de Córdoba tiene su historial clínico. “Cuando se le pone el microchip, el veterinario sube esa información a una plataforma hecha solo para colonias felinas en el Registro Andaluz de Identificación Animal (RAIA). Con eso conseguimos una trazabilidad de todos los animales, se identifica al animal y a la colonia, el número de ejemplares que hay en cada una y se va viendo su evolución, cómo van menguando”.
Porque, el objetivo de toda esta metodología es que no haya animales en la calle abandonados. “El fin de nuestro trabajo es que, en unos años, desaparezcan las colonias, que no haya animales en la calle. Y vemos que aplicando el método CER con alta intensidad, esterilizando a un 80% de los integrantes de una colonia, en unos años ya no habrá”, corrobora Delgado.
De hecho, las protectoras confirman que ya hay alguna colonia que ha desaparecido en Córdoba y otras que han pasado de tener más de un centenar de gatos a menos de una veintena. Es el fruto del engranaje de cuidados, control y gestión de los gatos callejeros en la capital cordobesa, cuyos resultados están siendo un modelo para otros municipios del país.
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