El baile no ha terminado

Los blanquiverdes celebran el gol de Pedro Ríos | LOF

Con un vídeo de highlights de los últimos minutos de Pawel Kieszek en manos de un avezado intermediario, el portero del Córdoba tendría fácil encontrar un equipo para la próxima temporada. El polaco, que cumplió los 33 años el pasado fin de semana -y tiene contrato firmado con los blanquiverdes hasta 2018, dicho sea de paso-, enseñó lo mejor de su repertorio en el tramo final de un alocado encuentro en Mallorca. Todos los abrazos que sus compañeros le pudieran dar en el vestuario del Iberostar Estadi serían pocos para la magnitud del premio que lograron los de Carrión en la isla. Rompieron su peor racha como visitantes desde la década de los 80 del siglo pasado, mantuvieron la distancia -y le restaron muchísimas opciones- con un rival directo por la permanencia y confirmación que, a poco que no se les tuerzan las cosas, podrán salir medianamente airosos de la temporada más descabellada desde que Carlos González compró el club. El Córdoba dio el paso importante que reclamaba su entrenador, pero el baile aún no ha terminado.

No entró Héctor Rodas finalmente y Carrión se vio forzado a hacer algo que nunca antes había hecho: repetir el once dos partidos seguidos, con Antoñito en la derecha y Caro al lado del rehabilitado Deivid para dejar la zurda al esforzado Bíttolo. Igual que en El Arcángel ante el Almería. Si aquel era “el partido más importante de todos hasta ahora”, según recalcó sin remilgos en las vísperas el propio Carrión, y el equipo lo sacó adelante con un tono de lo más solvente, parecía procedente calcar la formación en otra cita de la máxima exigencia. El Córdoba se plantó con un aire desafiante, buscando el modo de intimidar a un Mallorca hundido en la tabla (penúltimo, con los mismos puntos que el colista) y en sus propios complejos (nueve jornadas sin ganar, 4 puntos de 27 posibles). Los blanquiverdes acudían inmersos en una horrible dinámica, la peor racha como visitante desde hace más de 30 años (siete derrotas encadenadas), aunque su recuperación en casa y el freno a la hemorragia de goles recibidos le han convertido en un equipo mentalmente renovado, más fuerte y capaz.

Además, por la mañana, el filial protagonizó una actuación emocionante y decisiva ante el Mérida. Un gol de Moha dejó al B con la permanencia atada en Segunda B a falta de tres jornadas. Los chavales lo celebraron con todo el jolgorio que la ocasión merecía. Estaría feo que ese logro, bien merecido, se quedara en nada por una pifia de sus mayores. Sobraban razones al Córdoba para comparecer en la isla con las venas del cuello hinchadas y mucho deseo por dejar resuelto cuanto antes el embrollo de este frustrante curso liguero. Con ese talante entró en un Iberostar Estadi muy lejos del lleno pretendido por el club anfitrión con la promoción de entradas.

Ése era el plan, pero la realidad se empeñó en romperlo. El Mallorca se adelantó pronto en el marcador y no precisamente porque su puesta en escena fuera especialmente impetuosa, sino porque la del Córdoba tuvo un episodio negro. A los tres minutos, Lago Júnior empalmó a tres metros de la portería, totalmente solo, un centro que ningún blanquiverde se decidió a interceptar con contundencia. Entre la actitud contemplativa general, Pawel se quedó vendido. El 1-0 estimuló al Mallorca y provocó que el Córdoba reaccionara. Markovic pudo empatar a los diez minutos tras recoger un flojo rechace de Yuste tras un centro de Bíttolo, pero su doble disparo lo rechazó en primera instancia Santamaría y en segunda salió junto al poste. El serbio se llevó las manos a la cabeza.

El Córdoba empató por pura inercia. Los locales poseen buenos jugadores, pero como equipo enseñan sus costuras semana tras semana. Los de Carrión andan más finos. No demasiado, pero sí lo suficiente como para combatir al manojo de nervios bermellón. Lo vio bien Javi Galán, que robó un balón en la banda ante la parsimonia de un adversario y se marchó con decisión por su carril para dejar un centro atrás que cogió a contrapie a los zagueros y remachó, en plena carrera y con pericia, el extremo Pedro Ríos. Con el equilibrio en el marcador se generó un escenario favorable al Córdoba, que buscó las posesiones largas y hacer correr a un Mallorca poco inspirado en la construcción y con miedo de sí mismo.

Un zapatazo lejano con cierta intención de Salomao despertó algo al Mallorca, pero el Córdoba empezaba a encontrarse cómodo. Penetraba bien por las bandas con Javi Galán y Pedro Rios, Rodri se peleaba con todo lo que se movía en la punta y Javi Lara, una referencia capital en el actual Córdoba, colocaba pases medidos que ahorraban tiempo de elaboración y sembraban en pánico en las filas mallorquinas. El montoreño lanzó una falta y metió en el balón en el corazón del área, pero Caro, que llegaba en carrera, no logró conectar la punta de la bota para desviar la trayectoria ante Santamaría, que no podía hacer nada.

Tras el intermedio, el Córdoba siguió bien atornillado en el campo. Sin poner en riesgo su punto, no se encerró y buscó las bandas, con Javi Galán especialmente activo. La salida de Juli a los pocos minutos en lugar de un cansado Markovic aportó una dosis de inventiva a la punta frente a un Mallorca voluntarioso pero atolondrado. Sergi Barjúan metió de golpe a Angeliño y Moutinho para cambiar algo en su equipo, que no lo tenía nada claro. Pudo, sin embargo, sorprender al Córdoba en un despiste defensivo. El balón se paseó por el área sin que nadie acertara a despejar y le llegó a los pies a Lago Júnior, que se dio la vuelta y pegó un chuzazo que acabó con la pelota en lo más alto de la grada de fondo. También lo intentó el Córdoba con un latigazo de Javi Lara que Santamaría envió a córner.

Sergi metió en cancha a otro delantero, Lekic, en lugar del incordiante Culio, pero el que gozó de la mejor ocasión fue Moutinho, que lanzó un torpedo que obligó a Pawel a realizar su mejor parada de la tarde. Con un Mallorca cada vez más acelerado en un estadio perplejo y atemorizado se entró en el último cuarto de hora. El Córdoba no reculaba, aunque se protegía apretando en el medio campo, reforzado con la salida de Edu Ramos. Pero los baleares, moribundos, sacaron su último aliento para dejar al menos el testimonio de que lo estaban intentando todo ante su afición.

El Córdoba lo pasó realmente mal en los últimos cinco minutos. Carrión tuvo que sacar al campo a Héctor Rodas cuando Antoñito se agarró la pierna con gesto de dolor y pidió el cambio. Pawel Kieszek ejerció de manera fantástica en un remate de Héctor Yuste con la puntera que obligó al polaco a volar. Volvió a hacerlo a falta de tres minutos en un tiro de Lekic a bocajarro. El Mallorca se volvió loco en el tramo final. Agobió al Córdoba y dejó a Pawel como héroe de la tarde. Un lanzamiento lejano de Angeliño con paradón del meta cordobesista y un festival de balones colgados con desesperación al área blanquiverde pusieron el colofón a un partido que estuvo a la altura de lo que se podía esperar. Uno, el Córdoba, se fue con media sonrisa, y el otro se quedó con muy mala cara.

FICHA TÉCNICA

MALLORCA, 1: Santamaría, Oriol, Yuste, Pleguezuelo, Campabadal, Álex Vallejo, Sasa, Culio (Lekic, 70'), Pol Roigé (Angeliño, 57'), Salomao (Moutinho, 57') y Lago Junior.

CÓRDOBA, 1: Pawel Kieszek, Antoñito (Héctor Rodas, 85'), Caro, Deivid, Bíttolo, Sergio Aguza, Javi Lara, Javi Galán, Pedro Ríos (Edu Ramos, 65'), Markovic (Juli, 55') y Rodri.

ÁRBITRO: Areces Franco (Comité Asturiano). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Campabadal y Lago Júnior y a los visitantes Antoñito, Aguza, Kieszek y Rodri.

GOLES: 1-0 (3') Lago Júnior. 1-1 (20') Pedro Ríos.

INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la jornada trigésimoquinta del campeonato nacional de Liga 1|2|3, disputado en el Iberostar Estadi ante 10.869 espectadores.

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