Atentos a lo que viene: no hay clemencia

Mallorca - Córdoba (1-1) en el Iberostar | LOF

Aunque el Córdoba llevaba algunos años alejado de las zonas cenagosas de Segunda, el cordobesismo sabe bién cómo se las gastan unos y otros en las últimas jornadas dentro de esta selva vietnamita que es la lucha por la salvación. El punto arrancado en el Iberostar Estadi de Mallorca supuso para los blanquiverdes la inauguración de su casillero como visitantes en 2017, un lastre que han podido solapar gracias a su reacción en El Arcángel, donde han ganado cuatro de sus cinco últimos partidos. Siguen fuera de las cuatro últimas posiciones, pero son precisamente éstas las únicas que tienen por debajo. El Almería, a dos puntos, agobia por detrás. Alcorcón, Mallorca y Mirandés cierran la tabla y son, a día de hoy, los equipos condenados. El Córdoba aún no lo tiene resuelto. Tampoco un buen puñado de los que la preceden, porque los resultados de las dos últimas jornadas han venido a enmarañarlo todo. No se sorprendan de nada. La Segunda entra en su fase final y ahí surge, centelleando como el neón en una carretera secundaria, el lema de la categoría: cualquiera puede ganar a cualquiera en cualquier campo y de cualquier manera.

Dos veteranos del Córdoba lo advirtieron nada más terminar el evento de Mallorca, un partido flojo de calidad, fuerte de nervios y en el que el polaco Pawel Kieszek se ganó el sueldo con intervenciones portentosas en unos últimos minutos angustiosos para los de Carrión. “Se notó mucho que el Mallorca tenía que ganar sí o sí para no tenerlo muy difícil, se jugaban mucho, como nosotros”, explicó Deivid, que destacó que el grupo “tuvo personalidad” para reponerse después de encajar muy rápido el gol. “El equipo no se vino abajo y tuvimos el balón”, indicó el central canario, quien admitió que en los últimos minutos del partido se vivieron momentos de tensión extrema. “Nos encerraron en el área, pero el equipo supo sufrir. La defensa y Pawel hicieron un gran trabajo”, apuntó.

Ese punto arrancado en Mallorca -los bermellones llevan diez jornadas sin ganar- permite al Córdoba aguantar fuera del descenso a falta de siete partidos. De los 21 puntos en disputa hasta el final, los de Carrión tendrán que pelear por 12 en casa (Mirandés, Reus, Oviedo y Girona) y 9 fuera (Getafe, Cádiz y Rayo Vallecano). Un calendario inquietante, puesto que prácticamente todos se juegan algo. Esa cuestión, sin embargo, es un argumento vano teniendo en cuenta que los últimos meses de Segunda suelen estar repletos de marcadores raros.

El partido del próximo domingo en El Arcángel (18:00) ante el Mirandés se las trae. Los burgaleses han seguido esta temporada un proceso de deterioro permanente. Lejos ya de aquel conjunto bien compactado y eficiente de Carlos Terrazas, ahora es un grupo de futbolistas que trata de sostenerse ante contínuos cambios en el banquillo y una situación deportiva agobiante. Es, de largo, el equipo más goleado del campeonato. Ha encajado 58 tantos. Los blanquiverdes, con su trayectoria en casa encarrilada en las últimas semanas ante su afición, tienen ante sí una oportunidad y una obligación.

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