Alfaro, gloria y calvario en el Córdoba

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El once presentado por el Córdoba en Oviedo no dejó indiferente a nadie. Tres variaciones con respecto al esperpéntico compromiso frente al CD Lugo figuraron sobre el verde, entre ellas, la de un Alejandro Alfaro que había permanecido en un segundo plano prácticamente toda la temporada. El onubense no era titular desde el pasado 4 de diciembre de 2018, fecha donde los blanquiverdes cayeron goleados (5-1) durante la vuelta de los dieciseisavos de Copa contra el Getafe. Curro Torres, entonces inquilino del banquillo, también le había dado opción de partida a finales de octubre para abrir la eliminatoria con los azulones en El Arcángel (1-2). Sin embargo, el técnico hispano-alemán solo le ofreció una vez minutos en Liga, circunstancia que se produjo por la lesión de Álvaro Aguado en pleno partido ante el Rayo Majadahonda (1-1).

Sí gozó de mayor confianza bajo la tutela de José Ramón Sandoval. De hecho, Alfaro fue indiscutible las cinco primeras jornadas del campeonato doméstico anotando, como precisamente este pasado fin de semana, al Real Oviedo (2-4). Cerca de ocho meses habían transcurrido entre una diana y otra, un largo camino repleto de dudas y cambios que no dieron sus frutos para la escuadra cordobesista. Así pues, cerradas las etapas de Sandoval y Torres, se abrió un nuevo horizonte con Rafa Navarro al frente. El de La Palma del Condado poco a poco volvió a entrar en las convocatorias y afrontó tramos intermitentes de encuentros hasta recuperar sensaciones en el Nuevo Carlos Tartiere. Son 14 duelos de Liga y 3 de Copa los que por el momento atesora a lo largo del aciago curso, números que distan de los alcanzados en años anteriores.

Un refuerzo con cartel para la categoría

El Córdoba anunció su fichaje, nada más iniciarse el mes de julio de 2016, junto al central José Antonio Caro, el centrocampista Borja Domínguez y el extremo asturiano Guille Donoso. De los cuatro, Alfaro fue el único que firmó solo por una campaña, aunque contaba con José Luis Oltra como principal valedor tras coincidir brillantemente en Tenerife. No obstante, el estado físico del jugador planteó ciertas reservas entre la afición. La auténtica pesadilla sufrida durante su estancia en Valladolid -una lesión en el tobillo le mantuvo cerca de un año parado y padeció, además, una avulsión muscular en el recto anterior del cuádriceps derecho- cerró la progresión de un profesional que llegó con el cartel de estrella. Es más, el club lo eligió para presentar las nuevas camisetas de Kappa -también a Domingo Cisma y Carlos Caballero- en una curiosa iniciativa llevada a cabo con body painting y bajo el lema “Déjate la piel”.

Los interrogantes planteados a su llegada quedaron disipados a medida que la temporada encaraba su recta final. Pese a la destitución de Oltra y la lucha por no descender, lo cierto es que Alfaro rindió a buen nivel para evitar que el cuadro blanquiverde bajase a Segunda División B. Luis Miguel Carrión, el elegido para suplir al valenciano en el primer equipo, confió en su experiencia y respondió con creces. Anotó 7 dianas en 31 jornadas, 3 de ellas justo en el momento decisivo ante Cádiz CF, Real Oviedo y Rayo Vallecano que sirvieron para sellar la permanencia. Por ello, la anterior propiedad decidió renovar su compromiso contractual dos cursos más, es decir, hasta el 30 de junio de 2019. De esta manera, el andaluz es uno de los pocos supervivientes de la era González junto a Miguel Loureiro, José Manuel Fernández, Jaime Romero, Álex Vallejo, Javi Lara, Federico Piovaccari -con un año en China de por medio- y los jóvenes del filial Marcos Lavín, Álvaro Aguado y Andrés -llegado al juvenil desde Antequera y con un crecimiento meteórico-.

“El que no quiera estar, que se baje del barco y quien quiera, que reme”

La milagrosa salvación de la 2017-18 resultó un espejismo que ha terminando devorando al actual Córdoba. El desastroso proyecto encabezado por Jesús León tiene como única meta cerrar de la forma más digna posible el paso por Segunda División. Alfaro, capitán y uno de los referentes dentro del vestuario, ha tomado la palabra en las últimas semanas reflejando la cruda realidad. “El que no quiera estar, que se baje del barco y quien quiera, que reme”, expuso tras el varapalo contra los lucenses. Además, pidió “salvaguardar la dignidad y el escudo”, un hecho que sí quedó patente en Oviedo cuando el equipo se recompuso de un 2-0 inicial para sacar un pobre punto. A sus 32 años, su futuro es una auténtica incógnita -como todo lo que rodea a la disciplina-. Sin embargo, pide incansablemente a sus compañeros que “laven la imagen” entre todos para poner un necesario cierre al calvario.

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