¿Salda Córdoba una deuda con su historia del arte contemporáneo?

El C3A, tras su apertura | MADERO CUBERO

Córdoba lleva aspirando desde al menos el año 1959 con tener un museo contemporáneo y además una escuela de diseño industrial al estilo de la de Ulm. Este lunes, 19 de diciembre de 2016, 60 años después del apogeo del Equipo 57 en la ciudad, Córdoba abre las puertas a un edificio llamado ahora C3A, o Centro de Creación Contemporánea de Andalucía. ¿Se salda así la deuda de la ciudad con su historia y su relación con el arte contemporáneo?

Este mismo lunes, el presidente de la Asociación Andaluza de Artistas Audiovisuales, Tete Álvarez, relataba en su cuenta de Facebook y a través de un extenso escrito la historia del arte contemporáneo en Córdoba, que quizás concluyó este lunes con la apertura del C3A. Basándose en investigaciones del historiador del Arte Ángel Luis Pérez Villén, Álvarez se limitaba a realizar un relato del camino del arte contemporáneo cordobés que ha desembocado en la apertura de la nueva infraestructura en la Península de Miraflores.

Tras la petición de Equipo 57 en 1959, cinco años más tarde “se celebró el Salón Córdoba, experiencia de autogestión efectuada por un comité de artistas locales cuya principal consecuencia es la creación por parte de los organizadores de un Centro de Estudios de Artes Plásticas”. Este espacio nacería para celebrar “actividades de carácter formativo y experimental proyectadas también hacia el hombre de la calle por medio de conferencias, coloquios, seminarios, clases y exposiciones”.

Álvarez continúa su relato que en 1977 se proyectó, a iniciativa de la Diputación Provincial, un Museo de Arte Contemporáneo, “que no llegó a fraguar pero que suscitó una motivadora corriente de opinión en la sociedad cordobesa que vivió un par de años con la esperanza de su materialización”. “La iniciativa partió del pintor Pedro Bueno, que había donado una serie de obras y de Manuel Santolalla y Miguel Manzanares, presidente y vicepresidente de la institución provincial. Su puesta en funcionamiento estaba prevista para principio de los ochenta en el antiguo Hospital de Crónicos, hoy Facultad de Filosofía y Letras. El proyecto había sido realizado por los arquitectos Rafael de la Hoz y José Chastang pero nunca llegó a materializarse”, lamenta.

Ya en los años ochenta se llegó a barajar otra opción, en un edificio todavía cerrado: el Pósito de la plaza de la Corredera. Tampoco llegó a “cristalizar”. En los noventa se inició otro camino, para “abordar la creación de un llamado Centro de Arte e Imagen. El proyecto se presentó a las autoridades europeas que lo aprobaron y llegaron a dotarlo de una partida 104 millones de pesetas procedentes de fondos Feder. El lugar elegido era la antigua estación de ferrocarril, inmueble que había caído en desuso tras la construcción de la nueva estación AVE”, recuerda Álvarez. No obstante, la falta de decisión municipal provocó un retraso que también llevó a que los fondos se esfumaran.

En los noventa nació una comunidad artística “en torno a la Plataforma por el Centro de Arte e Imagen de Córdoba”, que elaboró un manifiesto al que se adhirieron unos 70 creadores, además de varias instituciones y asociaciones.

Álvarez recuerda el caso del denominado colectivo NADA, que llegó a ser expedientado por Sadeco tras instalar pegatinas en diez postes de señales de la ciudad en los que se reclamaba la puesta en marcha de un centro de arte contemporáneo para la ciudad. “Se trató de una acción artística que llevaba por título 'De centro de arte, nada', una intervención en los indicadores de señalización de diferentes puntos de la ciudad donde colocaron pegatinas ocultando la dirección 'Centro de Ciudad' y reemplazándolo por la leyenda 'Centro de Arte'”.

Cinco años después, en el año 2003, es cuando la Junta de Andalucía comienza a proyectar la que sería su iniciativa estrella para sumarse al proyecto de Capitalidad Europea de la Cultura en 2016: el anteriormente conocido como C4 en Miraflores. Han pasado 13 años de proyectos, obras, retrasos, dudas e indefiniciones, hasta que este 19 de diciembre el ahora bautizado como C3A ha visto la luz. La pregunta ahora es: ¿ha saldado Córdoba su deuda con el arte contemporáneo?

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