Esta nochebuena, polvorones 2.0

FOTO: MADERO CUBERO
Los dulces navideños se reinventan gracias al diseño y la innovación

Es nochebuena. ¿Y quién no ha tenido en casa alguna de esas súpercajas de cinco kilos con mantecados, cortadillos o alfajores? Que si la vende el hijo del vecino para el viaje de fin de curso; es un regalo de la abuela o una dulce venganza de alguien que te la tenía guardada. Y cada año, siempre quedan huérfanos un buen grupo de mantecados como un puño de grande cada uno, de esos que hacen bola en la boca.

Pues bien, el Centro Tecnológico Andaluz del Diseño, Surgenia (dependiente de la Junta) ha convencido a unas cuantas empresas para que innoven en el diseño y la presentación de sus productos. Y para hacerlos más atractivo para un público más joven y urbano, han cambiado los formatos tradicionales, reduciendo los tamaños de los dulces, haciéndolos más ligeros en sus ingredientes, más saludables e innovando en los envases. Ya no son cajas de cinco kilos con una foto chillona del pueblo donde se han producido o una lámina gigante de la Virgen de turno o del patrón. Ahora prefiere jugarse con la tipografía, se cuidan los colores y se convierte el mantecado casi en un aperitivo. Así, se persigue que el producto no sea puramente estacional y navideño, sino que se consuma todo el año.

Cortadillos que se comen de un bocado, maridaje de frutas y chocolate, hojaldres rellenos con crema o cabello de ángel y nuevas texturas en el tradicional polvorón o mantecado navideño. Estos son algunos de los dulces que se reinventan, sin que se pierdan los valores ligados a su tradición: el carácter artesanal, la calidad y el cuidado en la elección de los ingredientes.

Surgenia, ha presentado los resultados del proyecto de I+D+i que ha permitido a ocho empresas andaluzas del sector de la confitería convertirse en referentes en innovación y concebir nuevos productos más competitivos a través del diseño. La presentación se hizo en el restaurante “El Choco” del chef Kisco García, ganador de una estrella Michelín. García hizo una demostración de cómo el polvorón puede utilizarse en la alta gastronomía sin ningún problema para elaborar todo tipo de platos.

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