MANU MART

El último gran regalo de Manu Mart: así en el cielo como en el Gran Teatro

La guitarra, la gorra y el pañuelo de Mart, en el escenario del Gran Teatro

Hay una silla en el escenario del Gran Teatro. Está rodeada de velas encendidas. Apoya a la guitarra de Manuel Martínez Mart. Y el mástil del instrumento a la inconfundible gorra del que fue líder de Estirpe y uno de los grandes músicos cordobeses. Mart está ahí, en esa silla, junto a una banda que escogió él mismo, escuchando el disco que escribió cuando la salud se le escapaba. La banda, que también es su familia, interpreta nota tras nota lo que Mart soñó como un regalo para sus dos grandes ciudades, Córdoba y Madrid.

El toque de Manuel Mart en diez canciones

El toque de Manuel Mart en diez canciones

Mart murió pero vive. Su luz se apagó justo cuando vio publicado su primer single. Su disco póstumo, Tierra y fe, llegó poco después. Y como él mismo soñó, todo disco debe tener una gira. Y esta es una muy especial, que empieza en Córdoba y acaba en Madrid. Solo en sus dos grandes ciudades, a las que tanto dio y de las que tanto recibió.

Manu murió hace justo un año. Su familia, sus amigos y sus músicos han vivido estos 12 meses su pérdida “como una terapia”, gracias precisamente a su trabajo póstumo, al gran encargo que Mart les dejó: publicar el disco y presentarlo en directo, explica Víctor, histórico mánager de Estirpe, que pide perdón por anticipado porque está seguro de que se va a emocionar hablando con el periodista.

Tierra y fe es “un cuento” de Mart, en el que afronta la noticia de la enfermedad y cómo convive con ella. Hasta su despedida de la vida, con esperanza. Hay un tema en el que late el corazón de su hijo durante el embarazo de su pareja. En otro es la voz del chico, contando hasta diez, cuando apenas tenía un año. “Son unas letras muy duras, pero Mart las hace bellas”, sostiene Víctor, mientras sobre el escenario la banda de Manu prueba sonido y culmina los últimos ensayos antes de la gran presentación en el Gran Teatro.

De todo el disco, el único instrumento que no interpreta Mart es la batería. Por eso tenía que estar sobre las tablas Josechu Gómez, que percusiona los deseos de Manu. Junto a él, Daniel Puig al teclado y las voces, Loren Gómez a la guitarra eléctrica, acústica y voces, Charly Calderón al bajo y voces, Juanjo Reig a la guitarra eléctrica y acústica, Marcos Martinez a la voz y Javi Cantero, su primo, al teclado y voces. Pero no han sido los únicos. Hay temas que necesitan más músicos. Juanma Latorre y Jorge González, de Vetusta Morla, y Paco Luque, de Hora Zulú, son los “refuerzos”, los encargados de cumplir los deseos de Manu, así en el cielo como en el Gran Teatro de Córdoba.

El concierto es tal y como Mart lo imaginó, con un tema para concluir: De paso, un mensaje de esperanza para los enfermos de cáncer, la canción que grabó originariamente en los Estudios Reig.

Junto a su gorra también está su pañuelo. Acaba el concierto, se baja el telón y la música de Mart, la que nunca muere, sigue ahí, rebotando entre los cientos de espectadores que han abarrotado en Gran Teatro, su casa.

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