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Estirpe - Madre Tierra - Ídolos de Papel (1997)

Una canción ecologista en un momento en el que el ecologismo no estaba en la agenda de ninguna banda (bueno, en la de Bono de U2, que igualmente viajaba en jet privado). Madre tierra no sólo es una de las canciones más reposadas del disco debut de Estirpe, sino la canción más trianera del hijo del cantante de Medina Azahara, y la confirmación de que Estirpe no veían la música como una cáscara vacía de mensaje.

Estirpe - O Sole Mío - Víctimas de un mismo sol (2000)

Una potentísima y semi irónica versión del clásico napolitano, convenientemente adaptado al español en sus estrofas y manteniendo la potencia operística (la especialidad de Mart) del italiano en su estribillo. Un hit que se podría pensar fácil de no ser por que, situado en su contexto musical, era una absoluta rareza que, además, destrozada al público de todos los conciertos de la banda.

Estirpe - Déjalo ya - Víctimas del mismo sol (2000)

Perfecta definición del sonido que tenía Estirpe y no tenía prácticamente nadie más en la España de su época. Una canción en la que Mart y los suyos se ponen en plan Rage Against the Machine, mezclando guitarras y rap, punteado por bajos funk, toques de sintetizador y un puente dramático que lleva el tema hacia un final épico.

Estirpe - Hazme creer - Ciencia (2002)

Ciencia, el tercer disco de Estirpe, empieza con el zumbido de una mosca. Es casi lo más tranquilo que hay en un trabajo que pule el sonido de Mart y los suyos, y los sitúa como el único proyecto español capaz de mirar a los ojos a las bandas de Nu metal que triunfaban en EE.UU. por aquel entonces, como Korn, System of a Down o Limp Bizkit. Hazme creer es un buen ejemplo de la furia que encierra el disco, propia del cambio de milenio, y que confirmó a los cordobeses como rara avis en la escena metalera.

Estirpe - Hasta el límite - Ciencia (2002)

Otro ejemplo de asimilación con las bandas anteriormente citadas. El grito cordobés de Mart en su máxima expresión, siempre como un quejío generacional, nunca como un recurso facilón. El final de la canción, ya en clave luminoso, los sitúa en la onda de otra de sus influencias menos obvias, los Red Hot Chili Peppers, antes de acabar arriba, arribísima, que es donde hay que acabar una canción así.

Estirpe - Saber esperar - Inventarse el mundo (2005)

Los tonteos con sonidos y loops electrónicos, ya presentes en Ciencia, llevaron a Mart a publicar experimentos tan curiosos como los de la base que sirve de intro para Saber esperar, un tema incluido Inventarse el mundo, cuarto disco de Estirpe, y donde ya comienzan a probar con nuevas sonoridades.

Estirpe - Llévame - Inventarse el mundo (2005)

"Cerrar un minuto los ojos es perder 60 segundos de luz". Una de las mejores canciones de Estirpe es esta Llévame, que escuchada hoy, sabiendo que Mart no está, provoca escalofríos. Una canción de corte intimista, con unos arreglos bellísimos, y en los que el cantante se desnuda antes de que un tsunami de electricidad envuelva todo su discurso. Épica.

Estirpe - Seguir en pie - Buenos días voluntad (2009)

Estirpe se guardaba siempre lo mejor para el final. Seguir en pie, última canción de Buenos días voluntad es una operística canción de rock progresivo, con guitarras que rozan (y trascienden) la horterada ochentera, y una letra, que, de nuevo, evidencia el talento de Manuel Mart: "Ya no me rendiré, quiero seguir de pie. Estrellas que me hacen ver, lo que quiero ser". En directo, un bloque de hormigón sonoro.

Estirpe - En silencio - Neurasia (2013)

La última etapa de la banda permitía a Mart explorar registros más maduros musicalmente hablando. Y pocos temas ejemplifican mejor esta época y este nuevo giro que En silencio, una apabullante balada que invita a pensar dónde podría haber llegado Mart como solista. ¿Estaríamos hablando de un Carlos Tarque (M-Clan) andaluz? Esta canción evidencia que fondo había de sobra.

Manuel Mart - De paso (2020)

La canción con la que Mart rompió un silencio de siete años es un bastinazo impepinable. De paso vio la luz en pleno estado de alarma en el año 2020. Mostraba a un Mart agarrado a la acústica y dispuesto a transitar por territorios folk rock con su capacidad intacta de dramatizar cada estribillo y convertir cada canto en una plegaria. Y, sobrevolando la desnudez de la música, una letra que, leída hoy, estremece sin remedio.

Si me ves caminar, Si me ves tropezar,

O si ves que me caigo

Es que estoy aquí

Es que estoy de paso

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Publicado el
1 de noviembre de 2021 - 06:00 h
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