Lara Moreno: “Concibo la literatura como una posibilidad de poder sacar belleza del horror”

Lara Moreno presenta 'La Ciudad'.

Lara Moreno (1978) creció en Sevilla pero se trasladó a Madrid, donde uno de sus lugares de residencia fue la Plaza de la Paja. Escenario de la novela que ha presentado este viernes en Córdoba. La ciudad refleja más allá del ruido, la multiculturalidad, el ritmo frenético de vida y de trabajo de la capital. Refleja las vidas de tres mujeres, de tres nacionalidades distintas, con tres historias distintas y que sufren la violencia y la desigualdad de maneras distintas.

PREGUNTA (P). ¿Cómo comienza Lara Moreno en el mundo de la escritura?

RESPUESTA(R). Empecé a escribir muy pequeñita. El recuerdo que tengo es que con 9 años más o menos le dije a mi tía que quería ser escritora. Y me gustaba muchísimo leer. Entonces empecé a escribir chorraditas, pero con vocación de escribir algo fue como a los 18 o 19 años.

P. A lo largo de tu carrera has escrito casi de todo (poesía, ensayo, novelas) ¿Cómo ha sido el viaje y con qué te quedas?

R. He escrito narrativa pero suele pasar que cuando un autor escribe poesía se le denomina poeta; como que primero escribe poesía y después otro género, pero no. Yo empecé escribiendo narrativa y después escribí poesía, aunque tenía una prosa poética porque para mí la poesía es el lugar desde el que miras. Empecé a escribir relatos, poesía. Luego hice mi primera novela y ahora también escribo columnas, un género diferente. También escribí una crónica medio ensayo. Lo del género no es lo de menos porque cada uno tiene su particularidad, pero yo tengo una relación más orgánica con todos los géneros con lo que suponen en mi vida y en la literatura. Y hay una parte en la que posiblemente estamos escribiendo el mismo libro independientemente del género.

P. ¿Cómo nace La ciudad?

R. Nace de la necesidad de escribir la siguiente novela porque lo que más trabajo me cuesta es escribir novelas ya que es lo que me roba más tiempo. Después de una novela, que tardo escribir años porque no puedo dedicarme a ello todo el tiempo, siempre tengo un periodo de descanso. Luego empiezas y necesitas tener una novela en el horizonte porque es como vivir en otra realidad. Primero surgió la idea de escribir sobre La ciudad y rápidamente me di cuenta de que los personajes iban a ser mujeres. Luego me di cuenta de que dos de ellas tenían que ser migrantes, un reto muy grande para mí porque nunca había escrito más allá de un personaje en Por si se va la luz. No me había metido en hablar de verdad en de otras culturas, de otras nacionalidades.

P. ¿De dónde vienen Horía, Damaris y Oliva? ¿Te has inspirado en personajes reales o surgen para reflejar estas situaciones?

R. Sí, es más la necesidad de reflejar las situaciones. Estos personajes no son reales, pero están llenos de realidad. Las dos mujeres migrantes no están basadas en nadie concreto, pero me he ayudado de testimonios para levantarlas aunque las he tratado con totalidad libertad. Y Oliva es más compleja ya que es un personaje más psicológico del que en realidad solo estoy tratando una parte, su relación de violencia. Y si tiene que ver con alguien podría tener mucho que ver conmigo porque comparto muchas cosas con Oliva; es el personaje en el que más puedo reflejarme.

P. ¿De dónde han venido estos testimonios?

R. Los testimonios que he tenido para escribir tanto de Horía como de Damaris no han sido de personas con las que he hablado. Han sido testimonios que he leído en prensa de mujeres temporeras que han denunciado las circunstancias que viven cuando vienen a vivir aquí. Para Damaris, no he hablado con ninguna mujer que trabaje de interna en ninguna casa, qunque sí que he podido hablar con gente de Colombia que vivió el terremoto de Armenia, que es algo que ella vive y por lo que se viene a España. Ahí sí, para que me contaran un poco cosas para intentar poner en pie esa realidad.

P. Lo ubicas en la Plaza de la Paja donde has vivido algunos años, ¿por qué aquí?

R. Lo ubico en la Plaza de la Paja porque es un lugar donde he vivido tres años y es un lugar precioso de Madrid desde el que se puede hablar también del horror, aunque creo que es uno de los lugares más bonitos de Madrid. Es un barrio que conocía, es más fácil transitar un lugar literario que ya conoces. El único territorio que he levantado de la nada era el de Por si se va la luz, que era una aldea que no existía. Pero con este no quería irme en otro barrio de Madrid aunque he vivido en casi todos. Damaris, de hecho, vive al otro lado del río en Luis Márquez de Vadillo que es donde vivo yo actualmente, que también me daba la posibilidad pero ya tenía que imaginar muchísimo para hablar de zonas rurales de Marruecos por ejemplo. Así que si iba a hablar de Madrid prefería donde mejor pudiera describirlo.

P. ¿Qué resaltarías de Oliva, Horía y Damaris?

R. En realidad, de estas mujeres no puedo resaltar creo ningún rasgo que las caracterice porque las he levantado sobre el papel en base a las circunstancias que las están atravesando. De cada una resalto sus circunstancias. Si hablo de Oliva, lo hago de encerramiento, de tortura psicológica, de maltrato. Pienso en Damaris y la veo viviendo una vida que no le pertenece porque vive para otros que ni siquiera son sus familiares. Y Horía es un personaje muy complejo, me emociona mucho por todas las circunstancias que la están atravesando. Sin hacer spoiler me parece una mujer despojada de todo.

P. ¿Hace falta escribir de violencia para darnos cuenta de las situaciones que se esconden?

R. Como decía Gabriel Celaya, “la poesía es un arma cargada de futuro”. Yo concibo la literatura como una posibilidad tremenda de poder sacar belleza del horror pero no soy capaz de desligarla de ese arma cargada de futuro. Tengo una relación con la literatura en la que he aprendido muchísimas cosas con ella, aprender cómo funciona el mundo, de otras realidades. Ahora tengo más capacidad para leer la vida y el mundo a través del periódico. Pero realmente donde me entero de verdad de cómo funciona todo es en la literatura, entonces me interesa que la literatura esté mirando a un lugar y reflejando realidades que son necesarias.

Si te da vergüenza que tu pareja te maltrate posiblemente no es tu culpa

P. ¿Resulta entonces un reto reflejar estas situaciones?

R. Siempre digo que lo complicado es vivir situaciones duras, no escribirlas, ni siquiera leerlas. Por ejemplo, en el caso de Horía y Damaris, que están viviendo realidades que yo no he vivido nunca, claro que ha sido un reto grande ponerlas en pie e intentar ser fiel a sus realidades y a esas situaciones denigrantes que están viviendo. Ha sido complicado mirarlas, ha sido un trabajo minucioso e intentado hacerlo con muchísimo cuidado. Pero insisto, ha sido muy estimulante y lo que debe ser realmente difícil es vivir esa situación.

P. “No era la llamada que tenía que haber hecho”, esta frase aparece en el libro. ¿Acudimos, a veces, a gente a sabiendas de que no nos pueden ayudar a abrir los ojos con ciertos problemas?

R. No creo que llamemos para que no nos abran los ojos porque ya vivimos con los ojos suficientemente abiertos. Todo esto viene de la dificultad que hay para visibilizar las relaciones de maltrato, incluso cuando las está viviendo una misma. Tiene que ver con la vergüenza que hay alrededor, con la culpa que hay alrededor y todo tiene que ver con un problema social que es el que hace que te sientas así, porque cuando te roban el bolso en la calle no te da vergüenza. Si te da vergüenza que tu pareja te maltrate, posiblemente no es tu culpa.

P. También aparece esta: “A las que esta no les pesa” ¿Es esto el punto de partida en las situaciones silenciosas?

R. Claro, porque Oliva tiene este perfil que por desgracia con este tipo de cosas como las relaciones de maltrato, una gran parte de la sociedad sigue pensando que es algo que le pasa a otras personas. Y lo que he querido contar con este libro . Esto le puede pasar a cualquiera. La violencia de género es una violencia ejercida sobre la mujer solo por ser mujer, no hace falta que no tengas dinero o porque no tengas trabajo. Posiblemente si no lo tienes, te vas a resultar más difícil salir de ahí, por supuesto, pero entrar puede entrar cualquiera.

P. ¿Esperas poder ayudar con La ciudad a saber reconocer lo que hay detrás de estas situaciones?

R. Ojalá. Con este libro he intentado que nos miremos a nosotras mismas, sobre todo con los personajes de Damaris y Horía. Estoy intentando simplemente levantar sus vidas a través del libro, hablando del racismo, del sexismo y del clasismo que campan a sus anchas por la sociedad y la mayoría de la gente pensamos que no. Con Oliva he intentado que se vea cómo es una relación de maltrato por dentro y que aprendamos a distinguir lo que es peligroso e intolerable de lo que es el amor, que no es nada que tenga que ver con eso.

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