La letra y la nube: volar con un cable a tierra

Bernier,a la izquierda, y José María Báez, en el Limbo.

No oculta el poeta Juan Antonio Bernier que su obra bebe de influencias visuales, por eso se rodeó de artistas plásticos (Víctor Barrios, Eli Prieto, María Jesús Garcés, Paco Fuentes, Enrique del Castillo, Pablo Prieto…) y a esas obras las llama Gramáticas de aquí, como parte de su poesía, porque lo uno se nutre de lo otro.

Letra y nube (editado por Pre-Textos) es un libro que se mueve entre el orientalismo y la tradición castellana. Es una apuesta de riesgo, entre buscar la rima y dejar el espacio al lector. Entre rescatar a Juan Ramón y hacer un zéjel.

Bernier apuesta y acierta: no es sencillo aunar poesía social con temas más volátiles. Él lo consigue.

No es sencillo conjuntar inteligencia y tradición, como dijo el presentador Báez: "Éste es un verdadero concepto de un movimiento moderno".

Hay un margen de optimismo en la poesía de Bernier:

"El fruto se desprende.

La muerte se satura.

La vida vence".

Al lector de los poemas de Letra y Nube le queda un trabajo por hacer. Hay que completarlos y completarse.

La letra es el sistema; la nube es la posibilidad del cielo. Juan Antonio Bernier es un filólogo y es un poeta.

La contradicción está en atarle un hilo a la cometa.

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