El Cerco industrial de Peñarroya será protegido como Bien de Interés Cultural

Cerco industrial de Peñarroya-Pueblonuevo | MADERO CUBERO

El antiguo Cerco industrial que construyó en Peñarroya-Pueblonuevo la Sociedad Minero Metalúrgica (SMMP) será protegido por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural (BIC). Este martes, el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) publicó el inicio de la incoación de un complejo expediente, que protegerá el patrimonio industrial más importante de toda la provincia de Córdoba.

La Junta no solo protegerá el Cerco industrial de Peñarroya. Extenderá el BIC al patrimonio industrial y minero que se conserva en toda la comarca del Valle del Guadiato, especialmente los antiguos pozos de Fuente Obejuna, Espiel y Belmez. La protección como BIC del antiguo Cerco Industrial de Peñarroya permitirá a la comarca acceder a financiación europea para poner en valor toda la zona y, sobre todo, para promover rutas turísticas que puedan aportar riqueza a la comarca.

660.000 son los metros cuadrados de terreno que atesoran el mayor patrimonio industrial del norte de la provincia cordobesa en Peñarroya-Pueblonuevo. Se trata de El Cerco, donde ven pasar el tiempo los restos de imponentes edificios que, flanqueados por chimeneas cual centinelas, dibujan el paisaje que guarda la memoria de la industria minera del pueblo. Una industria que ya ha quedado relegada a los libros de historia pero que, como memoria viva, se ofrece al turista que quiera adentrarse en ella en una visita al pasado más esplendoroso del municipio.

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Fue a finales del siglo XIX cuando la poderosa empresa francesa Sociedad Minero-Metalúrgica de Peñarroya (SMMP) se asentó en el Valle del Guadiato combinando la explotación de los yacimientos de hulla existentes en la comarca con el plomo. Un plomo que, para fundirse, necesitaba de una cantidad diez veces mayor de carbón, lo que dio pie a que la empresa construyera allí mismo donde estaba el carbón, a bocamina, una planta de fundición de plomo. Ése sería el nacimiento del Cerco Industrial de Peñarroya-Pueblonuevo.

Cuando el visitante se adentra en este paisaje parado en el tiempo, camina por una tierra negra como el carbón que brotaba de sus adentros, salpicado el terreno por montículos de piedras que aún conservan como poros las burbujas que experimentaban a altísimas temperaturas en los hornos y, a uno y otro lado, con cientos de ladrillos refractarios de la fundición que quedaron allí como testigos del desarrollo industrial de la zona.

La visión de todo este complejo es la huella visible hoy en día de cómo a principios del siglo XX El Cerco Industrial de Peñarroya-Pueblonuevo fue la primera zona de producción de carbón de toda España y el primer foco de fundición de plomo a nivel mundial. Un potencial que se fue difuminando con el paso de los años, con la llegada de nuevos combustibles y el establecimiento de más fundiciones en otros puntos del país. El Cerco viviría su decadencia en la segunda mitad del siglo XX, en manos de una empresa chatarrera que desmanteló todo aquel lo que pudiera serle útil de los edificios del complejo industrial. Luego, ya en 2009, los terrenos de El Cerco pasaron definitivamente a manos del Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo, quien de momento mantiene la zona abierta como un itinerario turístico para rememorar ese episodio brillante de la minería local y también como espacio donde se han rodado documentales y alguna película en un paisaje varado en el tiempo.

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