Turismo de huertos y granjas: un modo de viajar (casi) gratis y acercarse a la naturaleza

Finca de la red Wwoofing en Córdoba | MADERO CUBERO

Luis tiene una finca cerca de Villarrubia. En ella cultiva un huerto, cría gallinas, mantiene unas colmenas de abejas y tiene una residencia para perros. Pero, además, tiene un espacio de alojamiento para turistas que llegan desde todas las partes del mundo, en el que no les cobra nada. Esta finca forma parte del movimiento internacional denominado Wwoofing (World Wide Opportunities in Organic Farms), una red que une a propietarios de fincas con voluntarios a los que se les ofrece alojamiento y comida gratuita a cambio de su colaboración en las labores del huerto y la granja.

Se trata de una manera de hacer turismo, de conocer mundo sin gastar dinero en hoteles y comida y acercarse a la vez a las gentes y la naturaleza propias de cada lugar. Y, en Córdoba, también se practica. De momento, en la red Wwoofing solo aparecen dos propiedades cordobesas, todas en el término municipal de Córdoba capital, por el atractivo que como ciudad turística tiene la capital de la Mezquita.

Y es que conocer la ciudad y sus monumentos, practicar el idioma, alojarse con personas del lugar que se visita e intercambiar conocimientos de cultivos y animales de cada zona, son algunos de los atractivos de esta forma de viajar. Se trata de un intercambio voluntario en el que todos ganan.

Hasta la finca de Luis han llegado personas desde Argentina, Rusia, Irlanda, Canadá o Francia, entre otros países. Amantes de los viajes, de conocer de verdad el lugar que se visita y no solo desde la atalaya de hoteles y espacios sólo visitados por turistas; gente que ha pasado días no solo conociendo la ciudad sino conociendo a la gente de aquí. "Es un intercambio cultural. Nosotros aprendemos de ellos y ellos de lo que hacemos aquí. Y llegas a hacer amigos. Tienes casa en todo el mundo", dice Luis para ilustrar cómo este tipo de turismo ofrece una convivencia real, a mitad de camino de lo urbano y la naturaleza, entre propietarios de fincas y turistas.

En su caso, forma parte de la red de Wwoofing desde hace más de dos años y, en ese tiempo, ha tenido visitas y colaboradores para ayudar tanto en las tareas del huerto -en cultivo durante todo el año- como en las labores de cuidado de los animales que cría.

Córdoba es, sin embargo, la provincia andaluza en la que menos fincas hay adheridas a la red Wwoofing. En el mapa de la página web de la red -donde el turista puede elegir a qué destino quiere viajar y ver qué fincas hay allí- destacan las provincias de Málaga, con 29, y Granada, con otras 27. Es el mapa donde, huertos y granjas, ofrecen destinos para recorrer todo el país...y el resto del mundo.

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