La revista 'Nature' publica un estudio sobre el sistema inmunitario liderado por un investigador cordobés
El investigador cordobés Miguel Muñoz-Ruiz, científico Ramón y Cajal en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), firma como uno de los autores principales un nuevo estudio publicado por la revista Nature sobre el funcionamiento de un tipo de células del sistema inmunitario especialmente vinculadas a la vigilancia de los tejidos.
El trabajo, realizado junto a investigadores de distintos centros internacionales y con Adrian Hayday como otro de los responsables de la investigación, aborda el papel de los linfocitos T gamma-delta (γδ), unas células defensivas que pueden responder con rapidez ante alteraciones en el organismo. La investigación se encuentra en continuidad con una línea científica que Muñoz-Ruiz comenzó a desarrollar durante su etapa en el Francis Crick Institute de Londres, en el laboratorio de Adrian Hayday. Su trabajo se ha centrado desde entonces en entender cómo funcionan estas células, capaces de detectar cambios en los tejidos y reaccionar ante situaciones como infecciones, lesiones o la aparición de células tumorales.
La cuestión que está detrás de esta línea de investigación es aparentemente sencilla: si estas células están permanentemente vigilando lo que ocurre en los tejidos, ¿cómo saben cuándo tienen que activarse y cómo consiguen mantener esa capacidad de vigilancia durante toda su vida? El estudio publicado ahora en Nature profundiza precisamente en ese mecanismo.
Los linfocitos T γδ presentan características particulares dentro del sistema inmunitario. Algunas de estas células tienen comportamientos propios de la inmunidad adaptativa, mientras que otras, especialmente las que residen en los tejidos, pueden responder de forma muy rápida ante señales de estrés. Esta combinación de características ha hecho que su funcionamiento sea objeto de estudio y que exista interés en su posible utilización en estrategias de inmunoterapia.
Muñoz-Ruiz y el resto del equipo han centrado el trabajo en el receptor de las células T γδ, una estructura que permite a estas células recibir información de su entorno. La hipótesis era comprobar qué ocurre cuando células que ya han madurado dejan de recibir esas señales. Para ello desarrollaron una estrategia genética que permite eliminar de manera selectiva el receptor en células maduras y observar posteriormente sus cambios.
El resultado es que el receptor no desempeña únicamente una función durante el desarrollo de los linfocitos. Las células necesitan seguir recibiendo esas señales una vez maduras para conservar determinadas características y mantener su capacidad de responder ante las alteraciones que se producen en los tejidos. Cuando se interrumpe esa comunicación, las células cambian rápidamente su comportamiento y pierden parte de las propiedades que necesitan para ejercer su función de vigilancia.
El estudio también ha analizado la relación entre este mecanismo y la vigilancia frente al cáncer. En diferentes modelos experimentales de melanoma y otros tumores, los investigadores observaron que la eliminación del receptor γδ comprometía la capacidad de estas células para ejercer funciones de inmunovigilancia. Los experimentos realizados con células humanas apuntaron en la misma dirección: determinadas células γδ perdían capacidad para limitar el crecimiento de varias líneas tumorales cuando se eliminaba su receptor.
“Estas células tienen la capacidad de responder muy rápidamente a lo que ocurre en los tejidos, pero nuestros resultados muestran que esa capacidad no es automática: necesitan seguir recibiendo información de su entorno para mantener su función”, explica Muñoz-Ruiz a Cordópolis. Para el investigador cordobés, el interés del trabajo está precisamente en esa idea de una vigilancia que no funciona como un mecanismo que las células adquieren una vez y conservan de manera permanente, sino como un estado que debe mantenerse mediante la comunicación continua con el tejido en el que viven.
La publicación supone además la continuación de una colaboración científica que Muñoz-Ruiz inició en Londres y que ahora desarrolla desde Madrid. En el artículo, él y Adrian Hayday aparecen como responsables de la concepción del estudio, mientras que Muñoz-Ruiz también ha participado en el diseño de la metodología, la investigación, el análisis de los datos y la redacción del manuscrito.
Su trayectoria científica se ha desarrollado alrededor de una pregunta que sigue siendo central en su trabajo: cómo consigue el sistema inmunitario distinguir entre un tejido que se encuentra en condiciones normales y otro que está sufriendo algún tipo de alteración. Los linfocitos γδ son especialmente interesantes para estudiar esa cuestión porque permanecen en determinados tejidos y pueden reaccionar con mucha rapidez.
El trabajo publicado ahora en Nature aporta una pieza a ese conocimiento: la vigilancia inmunitaria de estas células depende de que continúen escuchando las señales que proceden del tejido en el que se encuentran. Esa dependencia se mantiene incluso después de que las células hayan madurado.
El interés de estos resultados va más allá del conocimiento básico sobre el sistema inmunitario. Los propios autores señalan que comprender las condiciones que permiten mantener activas estas células puede ser relevante para futuras estrategias terapéuticas basadas en linfocitos γδ, especialmente en el ámbito de la inmunoterapia contra el cáncer. El estudio, no obstante, se centra fundamentalmente en establecer el mecanismo biológico que permite a estas células conservar su capacidad de vigilancia.
Para Muñoz-Ruiz, esa es precisamente la siguiente etapa de una investigación que comenzó hace años en Londres y que continúa ahora en Madrid: entender mejor cómo funciona este sistema de vigilancia y qué posibilidades puede ofrecer en el futuro para intervenir sobre enfermedades en las que el sistema inmunitario tiene un papel determinante.
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