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Un siglo haciendo arte con barro

Comienza 'Enbarro' en La Rambla

Alfonso Alba

La Rambla —

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Pocos saben que La Rambla, en Córdoba, es una ciudad. Menos que esta ciudad celebra desde hace un siglo justo la feria de artesanía y cerámica más antigua de España. En las Naves de la Cerámica de La Rambla hay un azulejo de principios del siglo XX con una fecha en números romanos: 1926. Aquel año fue el primero de un siglo en el que el municipio se convierte en la capital europea de la cerámica.

Este jueves, La Rambla ha celebrado el siglo de vida de su muestra, que ahora se llama Enbarro y que cumple 96 ediciones. Faltan cuatro: la de los tres años de la Guerra Civil española y la de la pandemia del Covid en 2020. Solo esos. Y ese siglo de vida celebra otros siglos más.

Ya en la prehistoria se han descubierto vasos campaniformes en el término municipal de La Rambla, lo que da una idea de un oficio muy presente en una tierra propicia para alimentarse de un barro que se puede convertir en utensilios y herramientas, pero también en arte. El propio vaso campaniforme lo es: arte prehistórico.

Pero también se celebra cómo ya en el siglo XV constan en los libros parroquiales de La Rambla que hay vecinos cuya profesión es la de alfarero. Fue un trabajo que prosperó, especialmente en los siglos posteriores. Y que se repuso a todos los vaivenes de la economía y las modas.

En pleno siglo XXI, La Rambla se ha reinventado en un oficio que se ha vuelto a poner de moda. En las Naves de la Cerámica de La Rambla abundan los tornos y los pequeños talleres, donde se juntan los mayores a enseñar un oficio que ahora también se ha convertido incluso en un hobby. El barro, en La Rambla, ha dejado de ser solamente una materia prima. Es una manera de entender el territorio.

Comienza 'Enbarro' en La Rambla

La importancia de La Rambla en el mundo de la cerámica no está solo en contar con la muestra sectorial más antigua de España, que también —solo hay dos ferias de muestras generales más antiguas: las Firas de Valencia y Barcelona—. Este año, además, La Rambla se ha convertido en la sede de la Agrupación Europea de Ciudades de la Cerámica, cuyos miembros se reúnen no para hacerse la competencia sino para aprender unos de otros.

Ese carácter europeo estuvo presente este jueves en las Naves de la Cerámica. Entre los asistentes al acto se encontraba Michele Toniaccini, alcalde de Deruta, en Italia, y presidente de la Agrupación Europea de Ciudades de la Cerámica, además de representantes de otros municipios y asociaciones vinculados al sector.

Los premios

La ceremonia sirvió también para entregar los premios del 96 Concurso Internacional de Alfarería y Cerámica de La Rambla. En alfarería tradicional en bizcocho, el primer premio fue para el rambleño Rafael Ruiz León por su obra ‘Jarrón árabe’, mientras que Alfonso Rot Estrada recibió el accésit por ‘Raíz de hierro’ y Mateo del Río Luna el premio especial local por ‘Velón rambleño’. En cerámica tradicional, el primer premio correspondió al turco Tolga Gülnar por ‘The secrets of Cappadocia’, con accésit para Juan Manuel Romero Medina y premio especial local para María del Carmen Adamuz Sierra. Y en diseño y nuevas formas en cerámica, el primer premio fue para Aniana Heras Cosin, procedente de Berlín, el accésit para Vicente Javier Ajenso Vento y el premio especial local para Rafi Castro Gómez.

No son premios menores. Son la expresión contemporánea de una tradición que hace tiempo dejó de ser exclusivamente local. El concurso lleva el nombre de La Rambla por toda la geografía española y también fuera de ella. Este año han llegado obras de Turquía, Berlín y distintos puntos de España. El barro rambleño compite así en un territorio en el que tradición y creación contemporánea se encuentran.

El presidente de la Asociación de Artesanos Alfareros de La Rambla, Álvaro Montaño Doblas, fue el encargado de abrir el acto en representación del sector, que coorganiza la muestra. La feria que se abre ahora tiene, precisamente, ese carácter comercial y promocional: mostrar los productos más representativos de la alfarería de La Rambla, pero también las últimas tendencias, los nuevos diseños y las posibilidades que ofrece hoy la cerámica.

Porque la alfarería rambleña ya no vive únicamente de las formas heredadas. El oficio conserva sus raíces, pero ha incorporado tecnología, diseño, nuevos procesos y nuevas formas de comercialización. Es una transformación que el presidente de la Diputación de Córdoba, Salvador Fuentes, destacó durante la inauguración.

Fuentes recordó que los comienzos de la muestra se remontan a 1926 y que el centenario permite comprobar cómo el pasado se convierte en presente y proyecta el futuro. Pero también puso el acento en la capacidad de resistencia de un sector que ha formado parte durante generaciones de la vida económica y social de La Rambla, pasando de padres a hijos.

La transformación se puede ver en los propios productos. Hay cerámica de La Rambla en restaurantes de referencia, proyectos de interiorismo, pasarelas de moda y espacios relacionados con el arte y el diseño, en colaboración con grandes firmas internacionales. La cerámica ha salido del taller y de la cocina para entrar también en los espacios de la arquitectura, la decoración y la creación contemporánea.

Comienza 'Enbarro' en La Rambla

El sector tiene, además, un peso económico considerable. La Diputación cifra en más de 600 los empleos directos relacionados con la actividad y en miles los puestos de trabajo indirectos, y señala a La Rambla como líder de las ventas de cerámica decorativa de Andalucía. La localidad fue, además, reconocida como primera Zona de Interés Artesanal de Andalucía.

Marina Montes, delegada de la Junta de Andalucía en Córdoba, quiso poner el acento en la dimensión europea que ha adquirido La Rambla y deseó “larga vida a Enbarro”. La presencia de la Agrupación Europea de Ciudades de la Cerámica convierte este aniversario en algo más que una celebración local: es también una oportunidad para situar a La Rambla en el mapa europeo de la cerámica.

La idea está en el propio funcionamiento de la agrupación. Municipios de países con una larga tradición cerámica comparten experiencias, conocimiento y formas de afrontar los retos de un oficio que necesita conservar su identidad mientras encuentra nuevos mercados. La Rambla acoge estos días a maestros y representantes de Italia, Francia, Portugal y República Checa.

El alcalde de La Rambla, Jorge Jiménez, resumió el significado de la jornada mirando precisamente al lugar donde se celebraba. Consideró un gran honor contemplar el patio de las Naves de la Cerámica abarrotado en un año tan especial, que definió como “el orgullo de todo un pueblo”.

El alcalde explicó también que los premios debían haberse entregado en agosto, pero que, por unas circunstancias luctuosas que afectaron profundamente al municipio, se decidió aplazar el acto hasta este jueves. La celebración del centenario llega así después de un año de iniciativas con las que La Rambla ha querido poner en valor su patrimonio alfarero y cerámico.

“Llevamos 100 años poniendo en valor la alfarería y la cerámica, el alma de todo un pueblo”, señaló Jiménez, que reivindicó la voluntad de seguir adelante de un sector que ha sabido sobrevivir y transformarse.

El regidor destacó también el carácter del concurso, que reconoce “el talento, el esfuerzo y la creatividad” de artistas procedentes de toda la geografía, y defendió que el certamen se ha convertido en una referencia dentro y fuera de La Rambla.

La definición que hizo de Enbarro resume buena parte de la historia que se concentra estos días en las Naves de la Cerámica: “historia, cultura, patrimonio y desarrollo económico”. También, el reflejo de “un carácter emprendedor” de un sector que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin renunciar a sus raíces.

Tradición y vanguardia. Esas dos palabras explican buena parte del camino recorrido. La primera está en los tornos, en las manos que siguen moldeando el barro y en quienes enseñan a las nuevas generaciones un oficio aprendido de sus mayores. La segunda está en los nuevos diseños, en el interiorismo, en la decoración, en la experimentación y en la capacidad de convertir un objeto cotidiano en una pieza artística.

Y eso es, precisamente, lo que muestra Enbarro. Una feria que tiene carácter comercial y promocional, que presenta las piezas más representativas de los artesanos rambleños y que incorpora las tendencias que están transformando la cerámica. Una muestra que mira al mercado sin perder de vista el origen.

Salvador Fuentes insistió en esa capacidad de adaptación. “Pese a los momentos complicados”, señaló, la cerámica de La Rambla ha conservado las formas de siempre mientras los talleres y empresas han incorporado tecnología, diseño y nuevos procesos.

Es quizá ahí donde está la explicación de que una actividad documentada en La Rambla desde hace siglos haya llegado hasta 2026. El barro no ha cambiado demasiado. Lo que ha cambiado es todo lo que los alfareros son capaces de hacer con él.

La historia de Enbarro comenzó en 1926, pero la historia de la alfarería rambleña empezó mucho antes. Este jueves, las dos historias se encontraron en las Naves de la Cerámica: la de un oficio que hunde sus raíces en la tierra y la de una muestra que lleva un siglo enseñando al mundo lo que La Rambla sabe hacer con esa tierra.

Cien años después, el barro sigue girando en el torno. Y La Rambla sigue convirtiéndolo en arte.

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