La historia de una peña de legado y tradición

Peña el Limón

La Real Peña Cultural El Limón, creada por Ramón Medina en 1934, es más que una peña. Esta agrupación lleva transmitiendo un legado musical desde que su fundador la creó, sin olvidar las creaciones de su discípulo Pepe Molina que tanto emociona a sus socios.

Un pequeño local cerca de la Cuesta de la Pólvora esconde algo más que música entre sus cuatro paredes. Fotografías de casi un siglo de antigüedad,  trofeos, recuerdos, medallas y mucha, mucha música. Esta es la historia de una peña que gracias al esfuerzo de sus miembros ha sabido cuidar un legado musical señero para Córdoba.

Este periódico ha tenido la oportunidad de conversar con su actual presidente, Enrique Granados, un músico autodidacta que lleva dedicando ocho años a esta tradicional agrupación. Comenta que sus socios rondan una edad muy veterana, desde los 60 hasta pasado los 80 años, ya que como argumenta “los jóvenes no tienen tanto tiempo para dedicarle a esta actividad”.  

Y hablando de veteranía, Cordópolis ha compartido anécdotas con el socio más longevo de esta peña. Paco Bernal dice que lleva “en la peña desde los treinta y muchos y yo entré con Pepe Molina (...) Seguimos la misma línea de siempre y siempre con las mismas canciones”. Cuando se le pregunta “él por qué de seguir cantando estas canciones”, él responde de forma muy clara: “Porque nos llena el alma”.  

Cuando hablamos de tradición y legado también hablamos de familia, y quién mejor que la hermana del discípulo de Ramón Medina, Pepe Molina, para hablar sobre la agrupación. Ella es Manuela Molina y lleva formando parte de esta agrupación doce años. “Yo he sentido a mi hermano tocar la guitarra desde que era muy pequeña, mi hermano murió con 59 años. Yo lo he visto escribir, porque además era autodidacta, tenía mucho arte para escribir canciones”.

“Las serenatas de San Rafael, no es cosa de Ramón Medina sino de Pepe Molina”, añade. Y explica que desde muy temprana edad, este despertó un gran interés por la agrupación que presidía Medina, hasta que llegó a formar parte de ella.  

La peña, además de dedicar cuatro horas a la semana de ensayos, también participa en distintas actividades, entre las que destacan las visitas a los centros geriátricos, para, como ellos dicen, “llevarles un poco de alegría”. Incluso “este domingo vamos a cantarles a San Rafael”, avanzan en el día previo al 24 de octubre.

Esta agrupación se mantiene gracias a las cuotas de los socios “y a distintas aportaciones”. “Cuando vamos a cantar a alguna parte, todo lo que recaudamos va dirigido al mantenimiento de la agrupación”, explica el presidente de la Real Peña Cultural El Limón.  

Una de las partes más importante de una agrupación musical -dicen- es su directora y en este caso, la peña cuenta con la participación de Susana Arias, que lleva cuatro años trabajando con ellos: “Yo empecé a cantar con ocho años y tuve como director a Ramón Medina hijo”. Desde luego, es un hecho que en esta peña el legado y la tradición es muy notable.  

Y como destacan, el trabajo de estos dos músicos rondaría las 115 piezas, “contando villancicos”. Y el mayor objetivo de la peña es “no dejar que estas canciones tan bonitas se pierdan”.

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