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La luz de Casal guía al público de Córdoba en una velada llena de poderío

Concierto de Luz Casal

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“Más que bien”. Luz Casal regala al público cordobés un show repleto de poder en forma de canciones y discursos. La gallega, fiel a su vena rockera, mezcla ritmos y los intercala con prodigiosas coreografías. Los 80, sus éxitos más atemporales y el público han sido los protagonistas de la cita. Todo en Córdoba brillaba, porque Luz Casal era la encargada de guiarlos por los éxitos más memorables de su carrera. 

La Plaza de Toros Los Califas hoy vestía diferente. El ruedo se llenaba de asientos donde los espectadores podían disfrutar mejor de esta velada. A veces, poderosa, muchas veces rockera, Luz Casal brilló desde su atuendo hasta en la forma de sentir en cuerpo y alma sus canciones. Unas canciones que tenían mensajes y lecciones de vida que no pasaban desapercibidos. Para admirar a una artista de este calibre hay que dejar que las letras lleguen a ti como el más íntimo de los abrazos a distancia. Para los amantes de la música en vivo no hacía falta recordar que estaban ante una de las mejores voces del país. 

Minutos después de las diez de la noche, las luces y los focos iban iluminando el escenario. Los músicos se colocaron en sus puestos y unos acordes daban paso a la artista. Unos vítores previos y la música de la gallega sonó en Los Califas. No necesitó varita mágica para empezar este show con Hechizado. Luego, le siguió Detrás de tu mirada y Que corra el aire.

“Ha pasado un año desde la última vez que estuvimos en Córdoba. Es un honor volver a esta ciudad que tanto nos gusta. Os damos las gracias por venir y por el esfuerzo que hacéis para estar en una noche como hoy con nosotros y darnos la oportunidad de poder hacer aquello que más nos gusta, que es ofrecer nuestras canciones. Queremos que lo paseis más que bien. Queremos que disfrutéis al máximo y queremos nosotros tener la sensación de que estamos en nuestra casa”, explicaba la artista durante las primeras canciones del concierto. 

Desde el ruedo se sentía que el micrófono le estorbaba ya que no paraba de bailar y sentir en cuerpo y alma la fuerza de sus letras. Unas letras que te guiaban por diferentes ritmos y una melena al viento que se ondulaba con cada acorde. También hubo tiempo para dar lecciones sobre el rencor y, para eso, usó lo que mejor sabe: sus canciones. Sonó La inocencia

Hay canciones que traspasan la piel y que necesitan una dedicatoria previa. Esta iba dedicada “a todas las mujeres” comentó Casal. Era el turno de No me importa nada. Un éxito más que importante para la artista. A dicha canción le acompañó un vídeo dedicado a mujeres de ayer y de hoy. La Mala Rodríguez, Maruja Mallo, La niña de los Peines, Rosalía de Castro y la cordobesa Gata Cattana, entre otras. “Mujeres importantes en la formación mía. Mujeres importantes que me han acompañado, en algunos casos, desde mi infancia hasta el mismo día de hoy. Mujeres de la música, mujeres de la danza, mujeres de la literatura, mujeres políticas. Mujeres, en definitiva, que con su ejemplo como decía: a la niña que fui, a la adolescente que fui, a la mujer que fui y a la mujer madura que soy. En el medio de todas ellas está la más importante, sin ninguna duda. Matilde Paz Blanco que fue la mujer que me parió”. Cientos de aplausos cerraron este tramo de sororidad. 

El brillo de Casal te atraviesa, te ilumina y te guía. Unas lecciones que pasaron desapercibidas y que abrieron paso a otro tramo musical donde se pudo escuchar Entre mis recuerdos o Besaré el suelo

Una silla entra en el escenario. Llegó el turno de Hola, qué tal. Como explica la gallega esta canción nació durante la pandemia del Covid. “Al hacer esta canción parece que se hace necesario hablar con alguien, así que… Buenas noches con quién hablo”. Un pequeño silencio y  la voz de una fan sonó en el recinto. Dicha seguidora canaria había acudido a un concierto de la artista hace unas semanas. Casal aprovechó este momento para dedicarle a esta seguidora un aplauso que llenó el coso de Los Califas.

Los looks de Casal brillaban por sí solos. Todos hacían uso de brillos. Los espectadores pasarón de ver un total look negro con algún que otro diamante, a un blusa de red con un top por debajo. Casi al final del encuentro, lucío un vestido largo, entero de brillantes con un espectacular escote de espalda. Iluminaban esta velada con creces. 

Luz Casal no estaba sola en el escenario. La cantante dedicó una parte de este show para agradecer y presumir de sus músicos. Unos increíbles acompañantes que se apoderaron del escenario dando una pequeña exhibición de su maestría. 

Un “viejo amigo” de la cantante no pudo perderse la velada. Aquel ejecutivo que amaba los crustáceos se presentó ante el público cordobés. Sonó Rufino y Casal no pudo evitar imitar sus populares andares de pingüino. Luego, sonó Loca. Los 80 aterrizaron en el ruedo y las sillas quedaron abandonadas a su suerte. Si Luz Casal te invita a bailar, no importa nada. 

Un pedazo de cielo  Piensa en mí fueron preparando al público antes de apagar los focos. Te dejé marchar fue la última canción que interpretó la artista. Aunque la luz en los Califas aún no se apagó. Se siguió bailando hasta que los fuegos artificiales dejaron de aparecer en pantalla y la música dejó de sonar. El brillo de la cantante guió al público durante una noche mágica que entró por Las ventanas del alma.

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