A falta de hoguera, buenas son tortas. Eso han pensado los responsables del Carnaval de Córdoba, que han despedido este domingo la fiesta hasta el próximo año propinando una tunda al Dios Momo, ante la imposibilidad de quemarlo, se le ha tirado al suelo en una despedida cargada de simbolismo (había banderas contra la guerra y por la paz en Ucrania).

Ha sido el colofón a algo más de un mes de carnaval en Córdoba. Una edición que ha supuesto el reencuentro de los cordobeses con la fiesta tras dos años de suspensión por la pandemia de la Covid, y que se ha saldado con un importante éxito de público (tanto en las actividades callejeras como en el Concurso de Agrupoaciones).

En su último día, los asistentes que han pasado el domingo en la Plaza de la Corredera y la Plaza de Las Cañas han podido disfrutar de un potaje con la consumición, cortesía de la Peña La Jarana, así como de algunas actuaciones previas a la “no quema” del dios Momo.

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