El sicario acusado de un asesinato en Huerta de la Reina niega los hechos

Dos de los acusados del crimen de Huerta de la Reina sentados juntos a sus abogados. MADERO CUBERO
La pareja que le habría contratado para acabar asesinar a un compañero de piso y quedarse con su pensión se niegan a declarar en el juicio

“Yo no conocía a la víctima, yo no he estado nunca en esa calle donde lo mataron”. El único de los tres acusados por el asesinato de un hombre en Huerta de la Reina que ha querido declarar ha negado un crimen por el que el fiscal le pide 20 años de cárcel. El ministerio público considera que el acusado fue contratado en 2010 como sicario por una mujer -también sentada en el banquillo- que le habría pagado para que matase al compañero de piso de ésta. El asesinato lo habría realizado el acusado con la ayuda de otra persona, que no ha llegado a ser identificada ni detenida, y la connivencia del marido de la mujer que, en ese momento, se encontraba en prisión. La Fiscalía pide penas de 20 años por asesinato, tanto para la mujer como para el sicario que es juzgado, además de cuatro años de cárcel por robo para ambos y tres más por amenazas. A la pareja de la acusada le pide 10 años como cómplice de asesinato.

El acusado de ser el sicario es el único que ha querido declarar esta mañana en la vista con jurado que celebra la Sección Segunda de la Audiencia de Córdoba. El fiscal se ha ratificado en las acusaciones y en las penas que solicita, relatando los hechos que recoge en su escrito de calificación. En resumen, el fiscal acusa a la mujer y a su marido -que estaba en la cárcel en ese momento- de planear la muerte del hombre con el que la mujer compartía piso para quedarse con una pensión que la víctima recibía todos los meses y que en diciembre de 2010 iba a sumar 5.000 euros gracias a las distintas extras.

Para cumplir su plan, el marido de la acusada le puso en contacto con el presunto sicario, vecino de La Carlota quien, con ayuda de una persona sin identificar, habría acuchillado y golpeado con un martillo hasta la muerte al compañero de piso de la mujer. La investigación del crimen se mantuvo en un callejón sin salida hasta que dos años después, uno de los sicarios acudió a casa de la acusada para reclamarle el dinero que ella le había prometido por acabar con la vida de aquel hombre. En ese momento, el marido de la acusada, que ya había salido de la cárcel, acudió a la Guardia Civil para denunciar todos los hechos.

Aquel relato detallaba pormenorizadamente todo el plan. Pero el denunciante no ratificó su versión ante el juez instructor. Y tanto él como su pareja han preferido atenerse a su derecho a no declarar. El presunto sicario ha negado todos los hechos. También ha dicho que apenas conocía a la acusada, aunque sí había sido compañero de trabajo del marido. “Mi única relación con ellos fue que una vez medié en una disputa de pareja”, ha dicho. Su abogado le pide al jurado que dictamine un veredicto de no culpabilidad puesto que no existen pruebas de su implicación en el asesinato. “No hay pruebas de ADN y todo se basa en la denuncia de un hombre que se basa en lo que le contó su mujer”, ha señalado el letrado. Los abogados de la mujer y su marido también han defendido su inocencia. En el caso del esposo, el abogado ha señalado “su incapacidad mental” para elaborar un relato como el que presentó a la policía.

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