Las obras de la pasarela que hará visitable el Templo Romano comienzan en julio

Templo romano de Córdoba | MADERO CUBERO

Las obras de la próxima fase de rehabilitación y puesta en valor en el Templo Romano de la calle Claudio Marcelo comenzarán en la primera quincena del mes de julio y servirán para instalar una pasarela en el yacimiento que lo haga visitable desde el interior del mismo.

La previsión del Ayuntamiento es comenzar la obra en los primeros días del próximo mes -según ha avanzado el responsable municipal de turismo, Pedro García-. Antes, ya ha tenido ya lugar una reunión preparatoria y de coordinación desde la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) con la empresa que se va a hacer cargo de la obra, según ha podido saber este medio. El retraso que sufrió la adjudicación de esta parte del proyecto, que se preveía tener listo para el verano, hará que su finalización tenga que esperar hasta el próximo otoño.

Los trabajos, valorados en casi 400.000 euros, construirán una serie de pasarelas peatonales para poder contemplar el templo a tres alturas: los cimientos, la antigua plaza y la base del propio monumento. El plazo de obra es de cuatro meses, por lo que en otoño los turistas podrán caminar por el Templo Romano de la calle Claudio Marcelo. De momento, la Delegación de Turismo aún no tiene decidido cómo regulará las visitas, si serán libres o de pago.

Los trabajos han sido adjudicados a la empresa extremeña, Arqueteq. Esta firma se impuso a otras cinco más en la carrera por lograr la adjudicación. El proyecto prevé la construcción de pasarelas y barreras acristaladas para favorecer la visita del templo.

Cuando el Templo Romano de Corduba se construyó se configuró como un balcón con unas vistas privilegiadas hacia el Este de la ciudad. Probablemente, bajo sus columnas, los cordobeses romanos veían la arena del circo que se extendía sobre gran parte de lo que hoy es la plaza de la Corredera, y también la entrada a la ciudad por la vía Augusta, en la hoy calle San Pablo. Ahora, los cordobeses del siglo XXI están a punto de disfrutar de unas vistas parecidas, aunque algo diferentes, una vez listas estas obras.

La tercera fase consistirá en la construcción de un centro de interpretación de la Córdoba romana. El centro de interpretación se instalará en la planta baja del Ayuntamiento, en la zona donde habitualmente los ciudadanos iban a pagar sus multas e impuestos. Esta tercera fase ya no tendrá que ser financiada a cargo de fondos del Plan Turístico, sino de fondos municipales exclusivamente. De momento, no está incluida en los presentes presupuestos municipales.

El proyecto actual, financiado a cargo del Plan Turístico de Grandes Ciudades, es muy ambicioso y contempla una visita al Templo Romano a dos niveles. A través de una pasarela se podrán tocar las piedras del antiguo templo romano. De una manera subterránea será la segunda visita, que concluirá precisamente en el centro de interpretación, donde está previsto que se les explique a los visitantes que Córdoba fue una de las ciudades más importantes de la antigüedad y, sobre todo, de la Hispania romana.

El Templo Romano de Córdoba fue construido, probablemente para rendir culto imperial, a mediados del siglo I. Fabricado en mármol, ha permanecido oculto hasta el siglo XX bajo las antiguas casas capitulares. De hecho, se sospecha que sobre el edificio del actual Ayuntamiento de Córdoba hay bastantes más restos del edificio original.

El Templo Romano de Córdoba se declaró Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, por Decreto 160/2007 de 29 de mayo. Asimismo forma parte del Conjunto Histórico de Córdoba, protegido desde el año 1929, y se encuentra inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.

Por lo que respecta a su entorno, se trata de un espacio urbano que ha experimentado importantes modificaciones a lo largo de la historia de la ciudad, desde la construcción de la muralla fundacional romana, el posterior complejo de culto imperial en la época de Augusto, su reutilización como elemento defensivo en el período emiral y califal, la construcción del convento de San Pablo en 1241, la construcción de las Casas Consistoriales en el siglo XVI, la apertura de la calle Claudio Marcelo a finales del siglo XIX, la demolición del viejo Ayuntamiento, el descubrimiento y posterior restauración del Templo romano, o la realineación de la antigua plaza del Salvador. En la actualidad el tejido residencial del entorno está configurado por edificios renovados a lo largo del siglo XX.

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