La luz sólida de Manuel Alcaide

Visitantes en la exposición de Manuel Alcaide. | TONI BLANCO
La sala BBK Cajasur exhibe la muestra Canoopus T en la que el color y los soportes plásticos juegan con el espectador

No estamos preparados para tocar la luz. Podemos sentir su calor. Percibimos su fulgor o su tibieza. Pero no hay forma de acariciarla con las manos ni saber si su superficie es rugosa, líquida o pulida como un cristal. Pero la fotografía tiene el don de atrapar la luz en dos dimensiones. Y dentro de la caja negra que es una cámara fotográfica, la luz se vuelve mágica. Y con los artificios necesarios, casi sólida. Como la luz sólida de Manuel Alcaide, que expone en la Sección Paralela de la Bienal de Fotografía su muestra Canopuus T, en la sala BBK Cajasur de Ronda de los Tejares.

“El proyecto analiza la relación entre el color, la luz y el soporte pictórico-fotográfico -todo ello determinado por las nuevas tecnologías digitales- y la posibilidad de invertir dicha relación”, nos cuenta la hoja de sala. “La luz es uno de los grandes pilares de toda obra pictórica; por eso, cuando contemplamos cualquier escena, observamos una iluminación concreta. Pero la iluminación puede revestir infinitas formas diferenciadas que inevitablemente condicionan el resultado final de la escena representada y, por tanto, nuestra percepción de la misma”, prosigue.

El proyecto de Alcaide se completa con una sección de de pura experimentación. El autor investiga cómo afecta la luz en distintas superficies, cómo reacciones con el gramaje y la textura de distintos elementos. “Así se obtienen grados de opacidad variados. Algunos materiales traslúcidos (azúcar, celofán, plástico) dejan pasar la luz pero de manera que las formas se hacen irreconocibles, si bien esta no es la finalidad sino el instrumento que una vez estudiado y controlado permite incrementar el factor creativo”, señala la hoja informativa.

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