El Gobierno admite que las expropiaciones del aeropuerto costaron 43,2 millones

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El Ejecutivo asegura que se ha gastado 75 millones de euros en las obras; la mayoría del dinero se ha ido para pagar las expropiaciones de centenares de parcelas que rodeaban la pista

La cifra asusta. El Gobierno ha reconocido que las expropiaciones de parcelaciones que tuvo que acometer para ampliar la pista del aeropuerto de Córdoba se elevaron hasta los 43,2 millones de euros. La cifra asusta porque el Gobierno también cuantifica que el dinero que se ha tenido que gastar en las obras es muy inferior al de las expropiaciones: 31,8 millones de euros. En total, las obras de ampliación de un aeropuerto que aún no ha acogido ningún vuelo regular, pese a que fue concebido para ello, han costado 75 millones de euros, según consta en una respuesta del Gobierno a los diputados del PSOE por Córdoba Antonio Hurtado, Rosa Aguilar y Angelina Acosta.

En la respuesta, el Gobierno informa a los diputados del PSOE que los 43,2 millones de euros ya han sito totalmente ingresados a los expropiados (fueron centenares de parcelas, aunque en la respuesta parlamentaria no se detalla el número exacto). También se informa que la obra en sí de la ampliación de la pista está ejecutada al 100%. Esta intervención tuvo un coste de 24,1 millones de euros (prácticamente la mitad de lo que costaron las expropiaciones) y que estuvo sufragada por los fondos europeos Feder. Mientras, está a punto de concluir la actuación sobre las líneas de media y alta tensión en la zona. Esta última obra tiene un coste de 7,1 millones de euros y en verano estaba al 66% de su ejecución.

Córdoba dispone de una pista de aterrizaje diseñada meses antes del estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis económica preparada para que aterricen aviones de medio alcance (un radio de hasta 3.700 kilómetros) como los Airbus 320. Sin embargo, y después de una inversión pública de 75 millones de euros no hay ni rastro ni de grandes aviones, ni de compañías aéreas, ni mucho menos de pasajeros.

El aeropuerto de Córdoba se parece hoy bastante al de Castellón, pero con una salvedad. En sus pistas sí aterrizan aeronaves: las avionetas del Infoca, las de trasplantes del hospital Reina Sofía, algunos vuelos agrícolas y pocos viajes en jets privados. Sin embargo, son los mismos aviones que aterrizaban en el aeropuerto califal antes de su costosísima reforma.

Desde 2008, Córdoba busca compañías aéreas para un aeropuerto que actualmente está más que infrautilizado. Pero no las encuentra. Iberia, a través de Air Nostrum, se lo estuvo pensando durante unos años, pero el avance de la crisis económica hizo retroceder sus planes. Otras low cost como Ryanair admiten que Córdoba no está en sus planes y que prefieren explotar los aeropuertos en los que ya operan. Muchos touroperadores admiten que la ciudad está muy bien comunicada por líneas AVE y que los turistas prefieren volar a Sevilla, Málaga o Granada.

Sin embargo, hubo una experiencia con una compañía netamente cordobesa que no acabó bien. Su nombre era Flysur y su aventura surcando los cielos cordobeses con rutas tan extrañas como Córdoba-Bilbao o Córdoba-Vigo apenas si duró 40 días. La compañía, después de ser anunciada y presentada a bombo y platillo, quebró, suspendió pagos y abandonó el aeropuerto de Córdoba.

Hoy, las autoridades se culpan mutuamente de la situación del aeropuerto cordobés. El PP nunca quiso la ampliación de la pista porque planteaba la construcción, en las afueras, de un aeropuerto nuevo que sustituyera a este, levantado en los años 50. Ahora, que gobiernan el Ayuntamiento y también en Madrid, piden implicación a la Junta de Andalucía para poder explotar comercialmente el aeródromo cordobés. El consejero de Turismo, Rafael Rodríguez (IU), se muestra dispuesto a colaborar para buscar operadores que exploten comercialmente el aeropuerto, pero insiste en que la puerta a la que hay que llamar es la de Aena. Pero, como una especie de pescadilla que se muerde la cola, el subdelegado del Gobierno en Córdoba, Juan José Primo Jurado, responde que el Ejecutivo invertirá en la infraestructura, pero siempre que haya vuelos.

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