“¡Gloria a la Física, la Química y la Biología!”

Una de las participantes en Naukas 2019 | MADERO CUBERO

Que decenas de personas hagan cola a las puertas de un teatro no es algo raro cuando un buen espectáculo les espera dentro. Lo novedoso es que hagan cola a apenas 4 º de temperatura, a primera hora de un sábado y para asistir a una jornada de divulgación científica. Y eso es lo que ha conseguido Naukas, la plataforma web española que aloja a un centenar de blogs dedicados a la divulgación científica y que ha celebrado este sábado en Córdoba su primera jornada en el sur de España.

Desde 2011, estas jornadas se vienen celebrando en Bilbao cada año y en este 2019 se han estrenado, en colaboración con la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Córdoba, en el Teatro Góngora de la capital, que abarrotaba su auditorio para escuchar, en una intensa jornada de mañana y tarde, doce charlas de 25 minutos protagonizadas por mujeres, por Las que cuentan la ciencia, como anticipaba el título de la jornada.

Pero para contar la ciencia, no hay que ser científico. “Todos tenemos que interesarnos por la ciencia. Somos ciencia. No podemos dejar que no nos interese. Nos debemos a la ciencia. ¡Gloria a la Física, a la Química y a la Biología!”, decía como aperitivo de la jornada la encargada de abrirla con su charla, Rocío Sánchez, filóloga invidente que abría boca ante el auditorio precisamente con su intervención -Soy de letras... ¿y qué?- para poner el foco en que la ciencia no está encerrada en los laboratorios sino que inunda todas las facetas de la vida y a todas las personas.

Y de eso se trata, de divulgar el conocimiento, de que la ciencia llegue -también con métodos como el de estos monólogos cortos en las tablas de un teatro- hasta el público general. Pequeños guiños, ironías y verdades como puños del día a día para pararse a pensar que, ciertamente, todo a nuestro alrededor es ciencia.

Conocimiento contra la pseudociencia

Porque la curiosidad, que a todos mueve, es al fin y al cabo lo que alimenta la investigación y el descubrir nuevas cosas, el motor de la ciencia. “La curiosidad nos ha traído hasta aquí”, aseguraba Rocío Sánchez, que apostaba porque la divulgación, una formación científica de base y en el escepticismo son necesarias para cada persona.

Escepticismo. Hablando de ciencia. Sí. Para saber distinguir precisamente lo científico de lo que no lo es. “Pseudociencia, ¡no gracias!”, sintetizaba para alertar del peligro para la salud propia y de toda la sociedad de quienes se apartan de la ciencia para tratar enfermedades, por ejemplo. “En estos tiempos de tanta información, donde podemos contrastar fácilmente todo, me resulta curioso que haya tantos crédulos”. Crédulos con la homeopatía, por ejemplo, “el agua más cara del mundo”, ironiza sobre estos tratamientos sin control, sin base científica alguna y donde muchos “se aprovechan de la desesperación de los incautos”.

“A veces preferimos las explicaciones mágicas” que ofrece la pseudociencia. Pero no hay magia que salve vidas. “La ciencia es humilde”, dice Sánchez sobre su percepción de las demostraciones científicas, que van poco a poco, pero sobre seguro. Y si no saben algo a ciencia cierta, se dice. “Todo eso hasta que se demuestra lo contrario”. Por supuesto.

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