Diario del Confinamiento | Juegos verbales

Juego del 'Scrabble'.

De chico, cuando me aprendí el nombre de todas las Islas Canarias, me dijeron que eran siete. Que si me sabía algún nombre más sería un “islote”; pero que si lo nombraba correctamente, subiría nota.

Es decir, que si yo entonces hubiese dicho “La Graciosa”, hubiese puntuado más. Pero, qué cosas, yo me sabía que en Las Baleares hay una islita que se llama “Conejera” –que me parecía un nombre gracioso-, pero no sabía lo de la canaria Graciosa –que no es una especie ornitológica, sino un accidente geográfico, como estamos explicando-.

Hace unos años, La Graciosa dejó de ser islote y se elevó a la categoría de octava isla de Las Afortunadas y hasta tiene un concejal en el ayuntamiento de Teguise, un pueblo de Lanzarote.

Ahora, sus aproximadamente 700 habitantes, pueden sentirse afortunados porque no parecen afectados por la pandemia y serán la vanguardia de la “desescalada” al nivel del mar (o sea, bajando poco, supongo).

Desconozco cuál es el verdadero carácter de los gracioseros. No sé si son gente divertida o no. Como tampoco sé por qué La Graciosa se llama así. Tal vez porque los primeros marinos que pusieron pie en ella lo hicieron tras sufrir una terrible tormenta y se sintieron “tocados por la gracia” cuando se refugiaron en una ensenada. Sería un buen relato.

Como malo sería, sin embargo, que una TV movie de esas horrorosas que ponen en las sobremesas (suelen ser alemanas) narrase cómo una pareja en crisis, con sus hijos, decide pasar unas vacaciones en esa pequeña isla para ver si la relación remonta, pero no hay remedio posible y la familia se rompe. Podría titularse Un verano en la triste Graciosa.

Un oxímoron bastante chusquero que, sin embargo, al guionista, en su delirio, le parecería evocador y lleno de chispa.

Un oxímoron es también eso de la “nueva normalidad”, que deja un poso entre esperanzador y aburrido. Como si fuese algo saludable pero anodino como “cerveza sin alcohol”: otro oxímoron.

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