Absuelto por trastorno mental el acusado de matar a su esposa en Alcolea

Heliodoro L. C, en el banquillo de los acusado. | ÁLVARO CARMONA
El tribunal le impone como medida de seguridad su internamiento en un centro psiquiátrico

Heliodoro L. C., el hombre acusado de matar a su esposa la noche del 21 de mayo de 2013 ha sido absuelto del crimen al tenerse en cuenta todas las atenuantes psiquiátricas. El hombre reconoció que dio muerte a quien fue su pareja durante más de 30 años. Y que lo hizo golpeándola con un martillo de bola, primero, y estragulándala hasta la asfixia, después. Además, unas horas después atacó a su propio hermano con un atizador de hierro y un destornillador en plena calle, hasta que su sobrino logró reducirle. Pero tanto la Fiscalía como la acusación particular consideraron "la circunstancia eximente completa de alteración mental". La Sala también lo acepta y la Sala, a pesar de la absolución, le impone una medida de seguridad que implica el internamiento en un centro psiquiátrico por no menos de 35 años.

El jurado acepta que, como reza el escrito de acusación de la Fiscalía, "el acusado, en el momento de los hechos, presentaba un trastorno de ideas delirantes, con un delirio de celos, que le ocasionó una anulación total de su capacidad de entender y de comprender los hechos cometidos", afirma el escrito de calificación del fiscal. Aún así, "el acusado es responsable en concepto de autor" de ambos delitos y en ambos concurre "la circunstancia agravante de parentesco".

"Estaba loco, no sabía lo que hacía". Así recordaba el acusado los instantes posteriores al asesinato de su esposa, al ser interrogado por el fiscal. Pese a la patología que alegaba y que tenían en consideración las partes, el acusado hizo un relato ordenado y pausado de los hechos, cayendo en algunas contradicciones con respecto a sus declaraciones en la comisaría y el juzgado de instrucción. En ningún momento negó haber matado a su pareja pero a diferencia de entonces, el acusado sí pareció mostrar en el juicio arrepentimiento. "Fue lo peor que podía haber hecho, tenía que haberme cortado dlm cuello a mí mismo antes", dijo al tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial.

Helidoro contó que estaba convencido de que su mujer la engañaba con su hermano. El acusado afirmó en comisaría y en el juzgado de instrucción que la víctima y su hermano dejaban señales en la escalera y en los portales para poder verse y estar juntos. Ambos le negaron siempre pero el acusado reconoce que estaba convencido. Un testigo explicó al tribunal que cuando el acusado fue reducido en la calle gritaba "los he pillado, los he pillado", si bien después reconoció a una vecina que "no tengo pruebas, pero lo intuyo".

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