La joyería idea alternativas para mantener la producción frente a los precios récord del oro y la plata
En enero de 2024, el precio del oro estaba en 60.000 euros el kilo. En la actualidad, se paga a 126.000 euros. Hace dos años, el precio del kilo de plata era de 676 euros y hoy es de 2.320 euros. Las subidas de un 130% y un 250% respectivamente en este tiempo de la materia prima que utiliza la joyería cordobesa -principal productora en España-, está obligando al sector a reinventarse y buscar alternativas que permitan mantener la producción y los puestos de trabajo.
“Es una auténtica barbaridad”, sentencia con los números de los precios del oro y la plata en la mano el presidente de la Asociación Provincial de Joyeros, Plateros y Relojeros de Córdoba, Isidoro García-Escribano, que representa a un sector que produce alrededor del 60% de la joyería del país y tiene en la capital cordobesa 15.000 empleos entre directos e indirectos.
Inestabilidad por conflictos en el mundo
La explicación de la subida del valor de estos metales preciosos está en que se convierten en valores refugio para los inversores ante la inestabilidad de un contexto internacional plagado de conflictos geopolíticos. Desde la invasión de Ucrania, la escalada de precios del oro ha sido exponencial. Y en el panorama mundial se suman otros muchos vaivenes: “Está la situación en Gaza, ahora Venezuela es una incógnita, Groenlandia es otra incógnita muy peligrosa, Irán es un auténtico polvorín, sin olvidar Taiwán o Cuba. Hay una inestabilidad nunca vista en la historia reciente”, explica.
Y si “el oro históricamente siempre ha sido un valor refugio” y siempre una joya se ha revalorizado con el paso del tiempo, con esa escalada de inestabilidad internacional, lo ha hecho más, elevando su precio sin parar. La plata está siguiendo sus pasos. Vista como un metal más asequible, con la subida del oro también se ha convertido en otro valor refugio y solo en el último año ha incrementado su precio un 150%. “Alguien que comprara una pieza de plata hace dos años, ahora se vende por el doble. Se ha convertido en otro valor refugio”, constatan los joyeros cordobeses.
Con ello, el alza de los precios de las principales materias primas que utiliza la joyería cordobesa ha hecho que ya se estén ideando y ejecutando alternativas. El objetivo -asegura García-Escribano-, es mantener la producción, el mismo número de piezas al año -más de 10 millones de piezas de joyería se hacen anualmente en Córdoba-, para mantener la actividad del sector y los puestos de trabajo. Y, para eso, la escalada de precios del oro y la plata no puede repercutir directamente en esa producción.
Rebajar los quilates
Una de las ideas que se están planteando y algún fabricante ya ejecuta es utilizar oro de 9 quilates en lugar de los 18 con los que se trabajaba habitualmente. A la feria de Vicenza (Italia), que se celebra del 16 al 20 de enero y es una de las más importantes de la joyería a nivel mundial y a la que acuden más de treinta empresas del sector desde Córdoba, “ya hay fabricantes cordobeses que van con colecciones de oro de nueve quilates”.
El planteamiento que maneja el sector es que, “si hubiera un frenazo en la venta del número de piezas, abriríamos foros de debate con fabricantes italianos y de Turquía, para sondear la producción a nivel mundial de oro de 9 quilates”. Con ello, el coste de la producción sería menor por pieza y se podría mantener las mismas cifras en la actividad del sector.
“Tendríamos que ver la fórmula para introducir ese oro de 9 quilates, ya hay alguna empresa que lo hace. La belleza de la pieza sigue siendo igual y podríamos ser más asequibles”, señala el representante de los joyeros cordobeses, que trabajan en un mercado de clase media donde podría ser una alternativa esa rebaja de los quilates. Sería una manera de no disparar los costes de producción ni los precios para el cliente.
Mantener la actividad y el empleo
“Nuestra joyería necesita mantener un alto número de producción de piezas para mantener los puestos de trabajo”, reitera. De momento, hay que echar números aún del cierre del año pasado y ver si ya se ha notado una bajada de las piezas producidas. Hasta la Navidad, la campaña ha sido buena para los fabricantes de joyas y el año pasado ha terminado con la cuenta de resultados en positivo, “incluso vendiendo menos piezas, al ser mucho más caras, la cuenta de resultados ha salido. Pero ese no es nuestro objetivo, no es vender más en euros, sino mantener el número de piezas fabricadas y vendidas. Esta industria necesita para mantener los empleos, porque nuestra producción se dirige a un mercado de clase media a nivel mundial, que necesita una gran demanda de piezas”.
Ahora, con el 2026 recién comenzado y los precios del oro y la plata en máximos, las primeras ferias del año serán una prueba de fuego para los fabricantes de joyas, que deberán ver si tomar las alternativas que se plantean en la producción para mantener a flote el sector.
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