Sobre este blog

Crecí en los 70 bajo la influencia de la Señorita Pepis, un set de maquillaje para niñas del que arranca un amor interminable por el rojo de labios y el khol enmarcando la mirada. Las tendencias y la moda, la cosmética y el sublime arte del perfume me interesan con una pasión que solamente los adictos sabemos reconocer. Y sí, somos cientos de miles de personas -por cierto, muy distintas en edad y características sociales- para quienes la moda es una motivación, un bálsamo, un acicate, un exquisito pasatiempo. Ahora que Internet y las redes sociales han incendiado el mundo con la revolución fashionista, por qué no echar más leña al fuego desde las páginas de CORDÓPOLIS.

Doble limpieza

Pai, modelo de Charlotte Tilbury y Kate Somerville

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Existen diversas rutinas para la limpieza del rostro. Las prescritas por problemas dermatológicos; la inexistente, es decir unas veces desmaquillamos y lavamos la cara a conciencia y otros días y otras noches se nos pasa; la irreflexiva (utiliza un producto limpiador sin darle más importancia); la que se completa con cepillos sónicos (para incondicionales de la tecnología) y, entre otras, la que ahora nos ocupa: la doble limpieza.

La virtud de la doble limpieza tiene una explicación sencilla. Para que nuestra piel quede perfectamente libre de residuos y bien oxigenada mejor si actúan productos limpiadores que se basan en el aceite y otros que funcionan con agua. De ahí, los pasos, 1 y 2, de la doble limpieza.

Así, en primer lugar, se utiliza un bálsamo, aceite o agua micelar, aplicándolos con discos o un paño muy fino de algodón o muselina (todo lo reutilizable debe estar siempre limpio); después, le llega el turno a un gel o pastilla que se usa sobre el rostro húmedo y se aclara tras haber masajeado las distintas zonas salvo alrededor de los ojos. Con el limpiador oleoso se retiran cremas, maquillaje y filtros de protección solar, mientras que el jabonoso de pH similar al de la piel (4,7 y 5,75) arrastra la suciedad, la contaminación, etc.

Por cierto, tod@s y todes con interés en la doble limpieza, hay que hacerla por la mañana y antes de acostarse (sobre todo al final del día). En total lleva menos de diez minutos y garantiza un aspecto más fresco y luminoso, además de una mejor absorción de los tratamientos.

¿Qué productos elegimos? Es fácil: un limpiador oleoso o agua micelar y otro que se utiliza con agua. Agua micelar y un gel de Bioderma pueden resultar perfectos para determinados tipos de piel, de acuerdo con la explicación de la Dra. Leire Barrutia en su muy recomendable canal de YouTube.

Para conocer, comparar y asesorarse puedes realizar visitas online o presenciales a espacios como los de Sephora y Primor. Otras opciones son las firmas The Cosmethics (que ha lanzado la doble limpieza en un solo producto: ‘Luisa’, desde su sede de Allariz (Ourense)), además de Cult Beauty y Lookfantastic, dos gigantes multimarca imprescindibles, así como la también respetuosa con el planeta Facetheory.

Días de vacaciones, el ritmo más tranquilo del verano o los propósitos de septiembre ayudarán a sacar esos diez minutos para una doble limpieza.

 

Nota: Las menciones a marcas y productos no llevan aparejada ninguna contraprestación

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Crecí en los 70 bajo la influencia de la Señorita Pepis, un set de maquillaje para niñas del que arranca un amor interminable por el rojo de labios y el khol enmarcando la mirada. Las tendencias y la moda, la cosmética y el sublime arte del perfume me interesan con una pasión que solamente los adictos sabemos reconocer. Y sí, somos cientos de miles de personas -por cierto, muy distintas en edad y características sociales- para quienes la moda es una motivación, un bálsamo, un acicate, un exquisito pasatiempo. Ahora que Internet y las redes sociales han incendiado el mundo con la revolución fashionista, por qué no echar más leña al fuego desde las páginas de CORDÓPOLIS.

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