Solo vine a hablar de negocios

Muchas gracias y felicidades. Empiezo por agradecerte el darme la oportunidad de que leas este blog, y a la vez te felicito por haberlo hecho. ¿Por qué? Pues porque vas a tener la oportunidad de tener una lectura amena, divertida y, sobre todo, realista de lo que es el mundo de la empresa, qué es ser empresario, qué vivencias nos pueden ocurrir y muchas otras cosas más.

Habrá tintes autobiográficos. Bueno, más que tintes, serán de una gama cromática importante. Experiencias, anécdotas, situaciones difíciles, decisiones importantes, amigos, familia... Hablaremos de todo esto y mucho más. Y dirás: "Pues vaya coñazo". Puede que sí, pero también puede que hayas vivido o estés a punto de vivir situaciones como las que yo tuve que enfrentar, y situaciones tan cotidianas que son capítulos diarios que ya ni nos sorprenden.

No soy ningún gurú del pensamiento filosófico, ni tampoco un "entrepreneur" (es la moda ahora llamarse así) de renombre que facture millones de euros al año. Solo soy un cordobés de 40 años (de la cosecha del 78), padre de familia numerosa con tres maravillosas niñas (7 años, 4 y 2) que, junto a mi mujer, forman un "póquer" femenino contra el que poco puedo hacer. ¡Ah! Y por supuesto, con hipoteca. Me considero muy afortunado, la verdad.

Hace 7 años monté mi propia empresa, una agencia de marketing, comunicación y producción de eventos profesionales para empresas, en unas condiciones nada óptimas para ello. Aparte de la situación total de crisis, salí de la empresa en la que estaba sin paro (pues no me ayudaron) y mi mujer estaba a 2 meses de dar a luz a mi "número 1" (cariñosamente me refiero a mis hijas por número de mayor a menor; es una historia que algún día contaré). Aún recuerdo a mi padre mirándome con los ojos abiertos cuando le dije que montaba BUMM.

Eso de que el ánimo, el espíritu, la ilusión, puede con todo... Yo te digo que tururú (me han dicho que aquí tacos ni uno). Si no facturas, si no ganas dinero, la ilusión te puede llevar por el camino erróneo, el espíritu hacerte creer lo que no eres y el ánimo hacerte actuar como no debes. ¿Que son importantes? Por supuesto, pero la realidad es la realidad. Si la cuenta de resultados de tu empresa no es positiva, tu empresa no es viable. ¡Cierra! Ojo, que las cosas no salen de primeras ni a la primera.

Todo esto lo iremos viendo aquí, en este espacio, en el que espero poder tener mucha interacción con todos aquellos que queráis. Y, repito, no soy un empresario de éxito ni similar. Me cuesta llegar a final de mes como a cualquiera, pero hasta donde estoy lo he trabajado yo, apoyándome en muchos y peleando bastante. Seguro que errores que cometí y vivencias que experimento día a día te van a ayudar. Y, si no te convence, hay otras muy buenas secciones en este fantástico espacio que es CORDÓPOLIS.

¿Preparados? ¡Nos vemos la semana que viene!

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17 de diciembre de 2018 - 22:23 h