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El desastroso y horrible “menú infantil”

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Vanesa Cortés

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Cuando vamos a comer fuera, en las cartas de los bares y restaurantes, nos encontramos con un epígrafe titulado: MENÚ INFANTIL.

Visto así a simple vista, no parece algo donde detenerse o que merezca la pena dedicarle un momento de atención, pero claro, sólo a simple vista, porque si nos paramos a mirar el contenido de este apartado nos pueden entrar temblores ya que algunas veces son un atentado contra la salud. Lo peor de todo es que hay adultos que basan su alimentación en esos menús, y no digan que no, que todos conocemos a algún adulto que su paladar sólo está hecho a lo palatable y que consideran que las alcachofas son flores y por lo tanto,  las flores no se comen.

La  peor parte de la carta de un restaurante, bar o taberna con diferencia,  es aquella titulada “menú infantil”. Y señores, por mucho que un niño se mueva, juegue o practique actividades extraescolares no es ni en broma justificable el alimentarlos de esta forma. Aquí no sirve la teoría de la compensación de calorías consumidas, calorías quemadas por el ejercicio físico. Hay que tener en cuenta otros baremos más importantes.

El menú suele estar basado en pasta, fritos, rebozados y platos de comida rápida de un contenido alto en grasas no saludables y azúcares. En esta lista de platos la verdura ni asoma la patita y tampoco hay un ápice de un producto fresco. De media y tras haber ojeado varias cartas podemos resumir su contenido en: macarrones con tomate, san Jacobo, croquetas, bolitas de flamenquín, filete empanado con patatas fritas congeladas, pizzas y hamburguesas entre otras “delicatessen”. Además para que este menú suene más “chic” le añaden a los platos principales diminutivos  que convierten a las hamburguesas en“hamburguesitas”, a las patatas en“patatitas” y además presumen de encerrar alguna“sorpresita” como si fueran más saludables de esta forma. Señores, añadir diminutivos intentando que estos platos sean más simpáticos no hace que sean más saludables. Todo lo contrario, suena ridículo. Del postre mejor no hablo, ¿verdad?

¿De verdad que los niños basan su alimentación en esto? (espero que no porque si no mal futuro van a tener). Entonces… ¿Por qué hay que ponerles una comida aparte? ¿Acaso no han recibido una guía de los pediatras donde les han ido introduciendo alimentos paulatinamente? Y… ya pueden comer de todo, ¿no? ¿Y por qué tenemos que realizar un apartado lleno de platos insanos?

Supongo que ahora me saldrán detractores diciendo: …“es que es comida de niños y que de vez en cuando no hace daño”. Si nos paramos a pensar, este de vez en cuando es más a menudo de lo que nos creemos,  y es más: recurrimos a este tipo de alimentación continuamente. Para que nos percatemos de ello, propongo apuntar lo que desayunan, comen, meriendan y cenan los peques y ya veréis que no me equivoco.

Volviendo al tema que nos ocupa, cuando comemos fuera no tenemos por qué acudir a esta sección. No  entiendo que exista un apartado denominado “infantil” donde su contenido es un despropósito. Sería mejor eliminarlo y darles la opción a los padres de pedir medio plato para sus hijos porque no se van a comer la ración entera. Es más, en nuestra ciudad existe la alternativa de pedir por medias raciones que los saciarán completamente.

Voy a hacer hincapié en un precocinado recurrente cuya oferta sólo está disponible en ese “menú infantil”. Hablo de los “nuggets de pollo”. Algunos no han  visto el pollo en su vida y están recubiertos de una capa de rebozado de un dedo de grosor que al eliminarla nos deja ver un compuesto rosado casi transparente. Lo mismo ocurre con los palitos de merluza, no hay por donde pillarlos y tampoco podemos sacarles el beneficio nutricional porque es imposible.

Seamos conscientes y consecuentes. Somos un país que se jacta de seguir y practicar la dieta mediterránea, considerada una de las mejores del mundo y nuestra fama culinaria y de cocineros de renombre es conocida a nivel mundial. Entonces…. Habrá que hacer algo, ¿verdad? Me encantaría que los cocineros se pusieran manos a la obra y junto con nutricionistas realizaran una carta infantil donde tuviera cabida la comida de verdad.

En definitiva, y viendo lo que hay, tendremos que andar con ojo avizor y evitar que estos platos de fritangas y altos contenidos en carbohidratos de absorción rápida entren en los cuerpecitos de nuestros infantes. En su lugar, evitemos acudir al menú infantil y elijamos para ellos una opción más saludable sin escudarnos en el típico…“comida de niños”.

 “Barriga vacía, no tiene alegría” (Refrán popular).

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