LA MQMF O MILF (MADRE QUE ME F*******)

 

NOTA: para escribir este post he tenido que meterme en la cabeza de los fogosos yogurines.

Si alguna vez pasa usted por la puerta de un colegio en la hora de la recogida de los niños, ¡párese! y observe. Atisbará una multitud de mamis vestidas con colores neutros y papis desempleados. Si es capaz de afinar la vista, podrá advertir pequeños destellos de sensualidad y sexualidad. Esos destellos son, mi querido lector, las MQMF o las MILF.

Según los yogurines "la máxima expresión de lo que una mujer pueda llegar a ser". Lo máximo a lo que puede llegar a aspirar cualquier titi.

Invocadas bajo sus dones de mujer que alumbran bajo su intenso reflejo maduro. Encendidas por el calor de su propio resplandor. Con su sola presencia cuestionan al mundo entero la apacible y rutinaria vida doméstica. Invitan a descubrir impulsos gozosos y euforias repentinas. Se dejará poseer por su luz, por ese misterio de tantas miradas que han querido adivinar qué hay en su mente. Y es que ningún ser humano está exento de su magia. Nadie escapa de mirarlas e imaginar su misteriosa vida autónoma, independiente e inaccesible.

Estas siglas aparecieron por primera vez en la peli "American Pie", en referencia a la voluptuosa madre de Stifler. Nos enseñó empíricamente el significado de las siglas MQMF (Madre Que Me F*****ía). En América las utilizan bajo las siglas MILF (Mother I’d Like to F*), lo cual me sugiere pensar que no importa tu nacionalidad, los jóvenes yogurines están salidos ya sean españolitos o americanos. Esta expresión ya ha calado en la jerga juvenil; un ejemplo de celebrities podrían ser Sofia Vergara o Jennifer López.

Una MQMF es aquella mujer que podría ser tu madre pero que aún así te gustaría zumbártela. Hace referencia a una tía que está super buena de una edad madura (de 35 años en adelante) que todavía es sexualmente deseable. Su belleza se mantiene intacta o experimenta una nueva eclosión al pasar por la maternidad (después de engordar unos 10 kilos transitorios). Mujeres que no han perdido sus atributos de feminidad después del calendario de sus partos. Se rebelan - las MQMF - contra ese papel que impone la sociedad a la mujer madura, cuando la mujer debe ir más allá de los mitos que centran su valor en la belleza juvenil y la fertilidad, para descubrir un nuevo erotismo y el poder de ser ella misma.

Mujeres - todavía frescas - que embelesan con una belleza marcada por una historia. Druidas paganas experimentadas que te descubren el mundo con su sabiduría. Liberadas de ese instinto de placer, despojadas de las preocupaciones de la reproducción porque su reloj biológico ya no está activo. Quizás es por ello que emergen relajadas de sus memorias pasadas. Sienten una distancia tumultuosa con la mujer doméstica que su vida transcurre sin alteraciones. Mujeres imprevisibles, seguras de sí mismas y con las ideas muy claras que "hablan claro" y no dudan en meter cortes si es necesario a cualquier titi porque su vida ya no gira alrededor de ellos. Ésta es su hora de ser mujer, puramente mujer y para sí mismas. Donde descubren que su poder no reside en el juego del apareamiento con su "romanticidio". Se vuelven más selectivas una vez que cesa el impedimento de la reproducción. Saben que el amor existe pero que cuesta encontrar y no es duradero. Disfrutan del sexo sin tapujos ni ataduras. Es por ello por lo que no se agobian. Los yogurines argumentan sobre ellas que succionan su juventud o bien las vislumbran como sus mentoras y diosas del sexo.

Las de veinte años y mamis de colores neutros están todavía en la etapa de probar que pueden amar, concebir y la idea de la dependencia les parece hasta romántica. Se pierden en decidir que quieren pedir en un restaurante para comer. Quizás sea esa la razón a la crispación que sufro cuando voy a un restaurante y el camarero nunca se dirige a mí.

Recientemente escribía yo un post sobre la menopausia masculina. Uno de los motivos que me llevó a escribirlo fue porque a las mujeres se nos bombardea continuamente con que envejecemos al paso que nos convertimos en ancianas indeseables. La publicidad está llena de señoras asexuadas, de frases veladas sobre la celulitis, flaccidez, arrugas… Se aborda el asunto como si se tratara de una enfermedad. En cambio, mira lo que sucedió con el hombre, la campaña que se hizo con la Viagra fue una fiesta popular, el tono de la publicidad logró que ese problema se convirtiera en pocos años en una nimiedad. Establecieron que sufrir eso no hace al hombre menos macho.

Kant postulaba que los genios nacidos mujeres se desvían del favor del público. Stendhal Stendhalcreía, que los genios femeninos no escapaban de la gloria, pues el genio nunca pudo, por definición, ser mujer.

El mundo - durante toda su historia - ya se ha perdido a suficientes GENIOS. ¡No te quedes en el olvido!

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13 de mayo de 2015 - 04:00 h
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